martes, 15 de diciembre de 2020

#Listadedeseos: Un reencuentro inesperado

El olor de la comida despertaría a cualquiera, pero esta vez la casa la tenia para ella sola, aunque no lo quisiera así, para la noche llegarian los invitados y probablemente alagarian lo que tanto esfuerzo le habia tomado, en este momento era una de las pocas cosas que podía hacer para ellos, aunque muchos años atrás aquello estaba muy lejos de ser perfecto, cuando cocinaba las cenas navideñas para su pequeña familia recibia caras agradecidas mas que complacidas, para luego soportar dias llenos de dolor de estómago. 

La nostalgia la invadió, tanto así que olvido por completo lo que esperaba ser retirado del sarten, si, últimamente su mente daba muchas vueltas y se encontraba distraída, apago el fuego de el sarten, unos cubiertos cayeron al suelo y se sintió algo tonta, tenia la cabeza en las nubes. Minutos más tarde la comida estaba lista pero luego de seis horas preparandola debía de descansar un poco, sobretodo si pronto llegarían para celebrar la festividad, una de sus favoritas claro está. 

Su habitación tenia un olor característico que aun con el tiempo no había cambiado, se pregunto si la gente la percibía de la misma manera, se fue al lado izquierdo, ese donde su esposo le gustaba descansar pues la luz solar no entraba directamente, cosa que hacia que fuese más fácil dormir un poco más en las mañanas. 

Entreabrio los ojos recibiendo la luz directamente en la cara, Shikamaru la miraba desde el umbral de la puerta.- ¿no te vas a despertar? 

Ella lo miró de arriba a abajo y se sento. - ¿Esta es tu forma de saludar? 

- Te salude antes, pero parece que no me escuchaste. - El se acerco y le dio un cálido beso, Temari retrocedio sorprendida por el tacto, el la miro fijamente para dedicarle una sonrisa. - He... ¿se te quemo la comida? 

- Algo.- Ella se encogió de hombros y se puso de pie.- Pero no demasiado para que no la coman. 

Shikamaru la siguió hacia la cocina, su esposa llevaba uno de los kimonos que le habia regalo hace unos años, color rosa con detalles rojos.- Es mi deber comer lo que hagas, aun si sabe terrible. 

Ella sonrio y se encontró con la mesa servida, aun era demasiado temprano para aquello pero su esposo lo habia decidido.. ¿no esperarían por el resto? - ¿que es esto? 

- Bueno... si aun no podemos comer, estemos sentados un rato. - Temari bufo, aquello era ridículo, ¿para que iban a sentarse? - Es que tengo algo que decirte... ¡me ha puesto tan contento! 

- ¿Para eso me despertaste? - La mujer le sonrio y tomo asiento en la pequeña mesa de seis, que pronto estaría ocupada por muchos niños, de eso estaba segura. - A ver... cuéntame el chisme. 

Shikamaru sonrio y comenzo a decirle de lo último que se habia enterado, Temari saltaba de felicidad, pronto llegarían todos y no los podría mirar con la misma cara. Su esposo tomo su mano, la suya en comparacion a la de el era muy pequeña, como siempre, aquella imagen no cambiaría aun si pasaban los años. - Debes estar cansada... ¿Quieres seguir durmiendo? 

- Deberia... sera un día agotador. - penso en como estaria corriendo tras los niños una vez que llegarán de el viaje, nunca pensó que le gustaría tener la casa llena de personas, supuso que aquello fue en parte ayuda de su esposo. 

- Esta bien. - El se puso de pie y sonrio. - Continuare preparando todo, hoy tendremos un bonito reencuentro. 

Temari asintio y se puso de pie, el olor a comida inundaba el lugar, asado, papas hervidas, postres; el árbol de navidad brillando con cada luz y adorno, este año no quería ponerlo por todo el trabajo que conlleva pero se animo por la tan esperada visita, luego tendría que despertar y poner los regalos si quería sorprenderlos. 

Regreso a su habitación, le hecho un vistazo al espejo y en el encontró una mujer en comparacion a la pequeña Temari de los exámenes chunnin, llevaba su cabello rubio y algo de rubor en sus mejillas, estaba bien que la encontrarán de aquella forma. 

Tuvo que moverse hacia la derecha porque el peso de su cuerpo comenzaba a molestar su hombro, el calor inclusive habia hecho que sudara un poco entre su nuca y la cama, tendría que bañarse luego si es que tenia tiempo... ¡diablos la cena! ¿Porque Shikamaru no la había despertado? No... aquello no seria posible. Abrio los ojos y se encontró con el pequeño niño de cabello oscuro y ojos verdes, era tan igual a el que le sorprendia, su nariz, su boca, Temari lo conocía a la perfección así que mirarlo así era como verlo a el. - Ya estas aquí... - el pequeño sonrio, le dio un abrazo. - ¿ porque me miras mientras duermo? 

- Mmm...- El niño puso una cara triste, la mujer acaricio su rostro limpiado la lágrima que caia de el. 

- No va a pasar.- Dijo recordando el suceso de hace unos meses, donde lastimosamente el niño estuvo presente. - yo siempre despertaré para comerte a besos. 

El sonrio y la abrazo nuevamente. - ¿Sabias que voy a tener una hermanita? 

- ¿ en serio? - Ella lo continuaba acariciando. - Bueno, si, algo asi me dijeron. 

- Papá estaba llorando... - El solto una carcajada y Temari se le unio.- Dice que no puede con mas de tres, y ahora un cuarto. 

La rubia se imagino entre risas aquella escena, el chico correteando con todos los niños mientras lamentaba la terrible idea de casarse y se preguntaba como era posible que una mujer se embarazada tanto... Como si no supiera.  - Bueno... tu abuelito estaría feliz, el siempre quiso una niña. 

- Mamá dice que es el castigo de los cielos. 

- ¡Hey!  - Shikadai entro a la habitación con una papa en su mano. - Te estoy escuchando... deja de repetir lo que dice tu madre. 

El pequeño se refugio en el pecho de su abuela y esta, por supuesto, le dio todo el consuelo posible. - Dejalo... esta feliz. 

- ¡Que increíble! - Los ojos verdes de su hijo la miraron fijamente. - ¡A mi me hubieses hecho una llave! 

- No exageres. - Temari continuo acurrucado al niño. - ¿donde están los gemelos? 

- Agh... - Shikadai se quejo. - Lo siento... ya están comiendo, esos niños no me hacen caso... sacaron todo de la nevera, lo siento. 

- Abuela, abuela. - el niño en su pecho miro hacia arriba donde el arrugado rostro de la señora lo esperaba. - ¿el regalo grande es el mio? 

- ¿como? - Temari lo miro confundida ¿habian encontrado los regalos? Le dio una mirada de advertencia a su hijo pero este y sus ojeras no le hicieron caso... ademas ¿no habia servido la comida? Mmm... probablemente eso si habia sido un sueño, nego, la cabeza le daba muchas vueltas, quizás lo habia hecho, quizás no. - Supongo que... 

- Y lanzaron el árbol al suelo. - Shikadai agregó. - en cuanto vieron los regalos... ¡me voy a morir! - Su madre no pudo evitar soltar comenzar a reir, esa exageración era hereditaria. Gracias al cielo y al reencuentro de aquella navidad todo seria más sencillo, habia descansado y lo habia visto otra vez, joven, alegre y feliz por la noticia de su próxima nieta ademas la había salvado de los niños, de seguro hubiese sido imposible colocar los regalos sin ayuda de su marido. - Papá tenia razón... ¡que fastidio! 

domingo, 13 de diciembre de 2020

#Listadedeseos: Primera vez que Temari ve la nieve.

La pequeña Temari habría saltado de felicidad al ver los copos de nieve bajar del cielo desde su ventana, probablemente gritaria hasta que su hermano despertara o quizas buscaria a su padre para mostrarle la maravilla que habia descubierto, todo esto la lleno de tristeza al recordar aquella navidad, en la que penso haber visto su primera nevada.

La navidad rondaba por las calles de Suna entre problemas que una niña como Temari ignoraria, ella paseaba y su rostro se iluminaba con cada decoracion, ver las calles llenas de vida era algo nuevo para ella, por dos razones claro, nunca tenia permitido salir y apenas este año Suna estaba adaptando la celebracion extranjera a su propia cultura. 

Temari espero sentada en la banca junto a la señora Tohru, quien cuidaba de ellos, aquella mañana su padre les permitió salir para ver los adornos en la ciudad, su hermano había ido a comprar unos dulces y regreso inclusive con otras cosas. -  ¿Sabes quien mas llego a la ciudad?

- ¿Quien? - La rubia recibió la galleta con entusiasmo y al primer mordisco sonrio por tan increíble manjar.

- un señor regalador. - Kankuro salto de alegria mientras la señora los acompañaba de camino a casa. - Vive en la nieve y nos trae regalos.

- ¿la nieve? - Temari solo conocia Konoha, Kiri y Kumo... ¿donde quedaba la nieve? - ¿donde es?

- Eh... no lo se. - Su hermano sonrio avergonzado. - El señor solo dijo que es blanca y fría, cae del cielo y puedes jugar con ella.

- ¿En serio? - La chica salto entre su caminata, entusiasmada. - ¿La nieve también vendrá?

- ah... ¿Señora Tohru? - La mujer se giro para mirar a los niños, ambos no llegaban si quiera a su cintura, eran tan pequeños. - ¿vendra la nieve?

- No lo creo... - inmediatamente el rostro de los niños los inundo la tristeza. - Verán, si hace mucho calor la nieve se derretira y se volverá agua.

- ¿como el hielo? - pregunto la niña, la señora asintio. - Oh...

- No te preocupes hermana... segun puedes pedir regalos en una carta a un señor. - Kankuro le conto a su hermana. - El viene en una patineta halada por renos y los lleva a casa. - ambos continuaron su camino, la señora Tohru pensó lo divertida que estaria Karura de escuchar a los parlanchines.

-¿renos?- La pequeña Temari miro confundida a su hermano menor. - ¿que son?

- mm...- El niño busco dentro su cabeza y agregó. - Perros gigantes con cuernos. - su hermana lo miro aterrorizada. - ¿que?

- ¿crees que deberíamos darle nuestra dirección a un hombre así? - Ambos se miraron preocupados para luego soltar una carcajada.

- ¡Son regalos gratis, debemos aprovechar!

- Podríamos pedirle algo a Gaara. - le dijo con una sonrisa, Kankuro asintio entusiasmado. - le diré que haga una carta.

- aunque... el se porta mal. - Kankuro mordisqueo su galleta. - pero inténtalo, procura que papá no te descubra.

- Si. - cerro los ojos entusiasta, pensando que aquel señor desconocido podría ayudarla. ¿Podría pedirle una medicina para Gaara? Su hermano tenia muchos juguetes pero siempre lloraba porque no podía dormir, o se molestaba tanto que lastimaba a otros, su padre le dijo que era peligroso y estaba enfermo así que debia alejarse pero era divertido jugar con el y su arena, Gaara siempre estaba lanzándola por todos lados.

Al llegar a casa estuvieron cenando con su padre como todos los días, el se fue dejando a los niños en la sala rodeados de juguetes, Temari siempre anhelaba esta hora porque podia asomarse por su ventana y ver como su tío jugaba con su hermano, ella quería bajar y acompañarlos pero mirarlo sonreír le causaba gracia, a veces no estaba su hermano y estaban otros niños lo cual era incluso mas divertido. - ¿Ya se fue el tío?

- Si. - dijo mirando el cabello rojo de su hermano menor.

- Corramos. - ambos se apresuraron a bajar y contarle a su hermano el nuevo descubrimiento en la aldea, inclusive Kankuro se dio el gusto de inventar un poco más, como que el señor tenia alas y los renos ojos verdes, Gaara parecía tan entusiasmado por la nieve como por los regalos gratis, si el plan salia a la perfección harían sus cartas y se las entregarían al señor de las galletas quien era amigo de el regalador, rieron un rato hasta escuchar las voces de unos adultos, los recién llegados corrieron ignorando el llamado de su hermano menor, Kankuro y Temari no querían ser castigados, jugar con Gaara estaba prohibido.

Aquello la ponía tan triste, la hacía sentir mala y ahora tenia que portarse bien si quería regalos gratis, dejar a su hermano llorar era algo malo pero... ¿no era el peor?

De alguna forma su padre descubrió que se habian reunido con Gaara, el castigo duro algunos días en los cuales aprovecharon a gusto para hacer sus cartas, su padre no le haria feliz que aun estuviera pidiendo juguetes, penso Kankuro, los niños grandes no tenian juguetes, los niños grandes tenían que ser fuertes ninjas, Temari por el otro lado estaba mas preocupada de que ya el señor hubiese pasado por Suna sin leer sus cartas.  - Hay que hacerlo rapido. - solto su hermano.  - Papá no esta en casa... ¿por que no vas por la carta de Gaara?

- ¿ahora? -  Temari nego. - es de noche... no podemos molestarlo.

- Debe ser ahora... mañana la señora Tohru ira a la ciudad. - Kankuro continuo dibujando su dragon, era su pedido para el señor, Temari habia optado por pedir otras cosas, entre ellas unos flores. - ve, ve...

- ¿porque no vas tu? 

- ¿tienes miedo?

- no. - Ella solto, aunque su corazon latia con fuerza. - Tu eres el miedoso. - diciendo aquello le mostro su lengua con desprecio y salio de la habitacion. 

Camino entre los pasillos oscuros y solitarios hasta llegar a aquella habitación que no había visto nunca, de ella en ocasiones salian gritos y gruñidos.- Hermana. - la voz de Gaara se escucho a su espalda, haciendola girar quitandole la oportunidad de acabar con la curiosidad - ¿Has venido a verme? - Gaara sonreia aunque aquello no fue lo que llamo su atencion, era la bola de cristal que el niño llevaba en sus manos, iluminaba aquel oscuro pasillo y la invitaba a acercarse. - Yo recibí mi regalo ¿y ustedes? - Temari abrio los ojos sorprendida, los celos desconocidos la invadieron y bajo su mentón desanimada. ¿Porque Gaara si había recibido regalos? ¿Cuando entrego su carta? ¡el se portaba muy mal! ¿Porque? - Le di mi carta al tío y me acaba de entregar esto. - Le ofrecio la bola de cristal a su hermana, ella la miró con recelo. - Es nieve, pedi nieve hermana. - Continuo ofreciendola con una sonrisa, Temari no queria tocarla, estaba tan molesta, no pudo entregar su carta, ella se habia portado mejor... ahora era el arrepentimiento quien la dominaba, quizás si no hubiese perdido el tiempo avisándole a Gaara aquella tarde habrian entregado sus cartas, al fin y al cabo ella también había pedido nieve y medicina para Gaara así que todos ganarían. - ¿no quieres ver la nieve? - Gaara la miro preocupado, movio la bola con entusiasmo y dentro de ella una lluvia de gotas blancas se movían de aqui para allá, Temari olvido todo lo que rondaba su cabeza y se acerco para mirarla mejor.

- ¿esto es la nieve? - Gaara asintio y ambos sonreían, la nieve era como un montón de espuma, brillos y helado, era en lo que podia pensar la pequeña, en aquella bola habia nieve para siempre, una que no se volvería agua. - ¡increíble!

- Si... ¿Quieres jugar? - el niño señalo su cuarto y aunque la curiosidad la mataba recordo que estaba sola con Gaara y aquello era peligroso.

- No. - solto. - Mejor vayamos a mostrarle a Kankuro. - Ella tomo la bola entre sus manos y corrio, Gaara la siguió entre risas. Los pasillos eran conocidos para los niños pero peligrosos debido a la noche, Temari no pudo evitar tropezar y caer haciendo que la bola en sus manos se volviera trizas, solto un grito al sentir una presión en su mano, Gaara no decia una palabra. - Duele...- dijo la niña antes de soltar el llanto.

Al cabo de segundos el pasillo se ilumino, Temari se encontro con la nieve bañada en un tinte rojizo, la nieve no estaba en la bola, ahora era agua y algo blanco en lo que estaba repleta... ¡oh no, habia derretido la nieve de Gaara!- ¡Señorita Temari! - dijo una señora, la niña la miro y le mostró sus manos, ambas llenas de sangre, al percatarse de aquello su llanto se incremento. - ¿que hiciste? - le grito la mujer al niño a sus espaldas. - ¿Has lastimado a tu hermana? ¿No te cansas de hacer daño? - Temari negaba pero no podía detener el llanto, sus manos le dolian mucho, quería que se fuera el dolor.

- ¿que pasa? - Rasa entro al lugar acompañado de Kankuro, el cual corrió a su hermana rogándole el perdon. El padre miro la escena a la que en segundos se unio Yashamaru. - Llevatelo. - la niña sintio una enorme culpa cuando entre llantos Gaara era obligado a apartarse de su preciado regalo, el cual intentaba recuperar sin éxito. - Mañana pasa por la oficina Yashamaru, tenemos que acabar con esto. - si Temari hubiese sabido que seria la última vez que vería asi de cerca a su tío, hubiese hablado, le hubiese explicado a su padre que todo había sido su culpa, que Gaara solo quería jugar, que ella había tropezado, pero quizás ni siquiera eso lo hubiese salvado.
...
...
.

- Ah... - la rubia suspiro. - La nieve me pone triste.

- ¿como? - Shikamaru, quien miraba la primera nevada desde la oficina de el Hokage, la miro confundido. - ¿no era tu primera vez viendola?

Ella sonrio, entonces el recordaba aquello, que atento. - Lo es. - volvió a mirar al frente, donde la ventana se empañaba con cada respiración. - Pero creía haberla visto antes.

- ah... los de Suna y sus cosas. - Aquello le valió un empujón. - ya quiero ver tu cara cuando te lleve a una cascada. -otro empujón.

- Ya he visto una cascada tonto. - La rubia no pudo evitar defenderse de aquella propuesta, habia insistido tanto en que le acompañara aquella tarde y ahora entendía el porque, o algo asi, quizás solo quería mostrarle la nieve.

- Aw...- la voz de el hokage los hizo girar. - una pareja viendo la primera nevada del año... ¿quieren cumplir la leyenda?*

Shikamaru sonrio y se encogió de hombros, Kakashi solto una suave carcajada y continuo hacia su escritorio, aunque la chica no sabia a que se referían ambos, no quería sonar como tonta y preguntarlo, así que decidió ignorarlo. - ¿Háblamos de la misión? Por favor.-  dijo la rubia.

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Temari se ahogaba en su almohada cuando descubrió, gracias al gran anuncio que tenia el hotel donde estaba, la famosa leyenda..."¡aprovecha nuestras ofertas, la primera nevada significa estar por siempre con esa persona especial! ¿que tal si es en nuestro hotel?" Definitivamente la próxima vez que viera la nieve vendría otro recuerdo a su cabeza.




*Nota: Tomo como referencia la leyenda coreana, se dice que si vez la primera nevada con esa persona especial, el amor perdura para toda la vida. 

viernes, 11 de diciembre de 2020

#Listadedeseos: Amigo secreto. /STHA


Shikamaru movia su pierna impaciente mientras Ino llevaba la bolsa de papel de cabina en cabina, para un día de tanto estrés laboral aquello era una divertida distracción. - Recuerden que los superiores participan. - comentó la rubia, el Nara metió la mano en la bolsa cuando estuvo frente suyo, revolvió los papeles que andaban en ella y saco uno, con una sonrisa los abrió y se encontró con el nombre de un superior, sus hombros bajaron y solto un suspiro, hubiese querido que le tocara alguno de sus compañeros, los regalos eran una excusa perfecta para algunas bromas, en cambio este se volvería algo demasiado serio. 

- ¿Te sali yo? - Ino levanto una ceja. - Se que tienes un problema para regalarle a las chicas. 

Chouji solto una carcajada y agregó. - Siempre le tocan chicas de seguro es asi este año. 

- Si. - el Nara leyo nuevamente "Temari". - Este año es peor... me toco la gerente de ventas. - la mandibula de sus compañeros cayo para luego convertirse en una carcajada. - Ya, ya, continua con tu trabajo. - Le replico el Nara a la rubia. 

- No te pongas así. - Chouji dijo tocanso su hombro. - la jefa tiene un montones de cactus en su oficina, regalale otro. - Shikamaru sonrio a medias, su amigo tenia razón podria saltarse el estrés de buscar como loco un regalo y simplemente comprar otro cactus para su colección. 

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Temari miro el papel entre sus dedos, no tenia idea de quien era Chouji y que podia regalarle, habian muchos hombres en la oficina y era difícil recordar el nombre de todos mucho mas cuando la mayoría le tenía miedo; había aceptado participar este año por la misma razón, no compartía lo suficiente con sus compañeros, no porque no quisiera si no porque la mudanza y el otro trabajo ocupaban toda su cabeza. 
Miro hacia las decoraciones navideñas y sonrio, a pesar de no tener el tiempo la navidad era su época favorita, le gustaba dar y recibir regalos así que el tema del amigo secreto la animaba entre tanto oficio. 

Tocaron la puerta y la mujer permitió entraran. - Ah...  ¿debo llevar los documentos hoy a Suna? - la chica de cabellos negros miro avergonzado el suelo. - Es que... tengo otro compromiso. 

Temari suspiro, podia llevarlos ella misma pero su horario estaba limitado, tomo los documentos y le dio una ojeada. - Ah... pidele a cualquiera de los chicos de inventario que lo haga. 

- ¿los chicos de inventario? - la rubia asintio en respuesta, Hinata suspiro, en inventario solo había un chico, su jefa apenas lo recordaba. - Esta bien, gracias. - se despidió con una sonrisa mientras tomaba los documentos, cerro la puerta y antes de dejar el recado le confirmo a su novio su asistencia el día de hoy. 

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Shikamaru le habia tomado más de dos horas encontrar aquella oficina ¿como se les ocurria enviarlo a Suna? No tenia idea de aquella ciudad pero al final lo habia logrado. Los ventanales de las tiendas mostraban a Santas campantes, lleno de regalos entre musica y luces, otros optaban por la decoracion de esferas brillantes entre pinos plasticos, las calles estaban repletas de comerciantes ofreciendo el mejor regalo para tu hijo, el Nara recordo lo mal que se sintio al descubrir que Santa no existia y que sus padres eran los que leian sus cursis cartas en donde demostraba lo bien que se habia portado, solto una carcajada, debio de ser gracioso leer lo que escribia mientras se desesperaban por buscar el ultimo juguete de moda pues debido a su flojera terminaba haciendo su carta un dia antes de navidad. 

Ni siquiera recordaba como llegar al metro, Suna era mucho mas grande y recurrida que la ciudad que lo vio crecer a unos treinta minutos de distancia. Miro otra tienda, donde todo el lugar estaba repleto de decoracion navideña, pero aquello no fue lo que llamo su atencion, fue la magnifica oferta que anunciaba un cartel hecho a mano "Latte 3x1 si llevas tu combo navideño" . El latte habia llamado su atencion aunque no tenia idea de que podia ser el combo navideño nada costaba preguntar, el sueño y el cansancio lo estaba matando y antes de que se pusiera el sol tenia que encontrar el metro con toda la energia posible. 

Solo entrar al lugar era una experiencia, un aroma a canela y chocolate te inundaba y con ello la calidez de la cocina en donde estaba seguro se preparaban los postres, un chico disfrazado de elfo se acerco a el y ofreciendole un menu, Shikamaru se nego y camino directamente hacia la caja disponible, solo habian dos pero la otra estaba vacia. - Buenas tardes, bienvenido a Coffeeland ¿como puedo ayudarle? - la señora de cabellos rubios y lentes tenia un abrigo rojo y gorro navideño, de aquellos con lo que visten a la farsa comercial de Santa, el Nara inhalo, inclusive la señora tenia un aroma a galletas... ¿o quizas era porque la cocina estaba atras? - Eh... ¿señor? 

- Ah... si. - Sonrio avergonzado y llevo una de sus manos a su bolsillo delantero de el pantalon. - Señalo con la otra hacia la puerta intentado que su maletin no saliera de sus manos. - ¿el combo navideño...?

- Oh... - ella sonrio. - Consiste en quince galletas de chispas de chocolates con un...- Shikamaru dejo de escuchar cuando de la cocina salio una cara conocida, no llevaba un disfraz tan ridiculo como las meseras pero si lo suficiente como para hacerlo soltar reir. - todo por trecemil ryos. 

- Si, si... por favor. - el asintio y entrego su tarjeta, sus ojos seguian a la rubia y su traje de ¿reno? Sus compañeros no le creerian que la amargada de la jefa tenia un disfraz de reno y una tierna nariz ruborizada con maquillaje. 

-Aqui tiene su factura. - la mujer le ofrecio la tarjeta y factura y Shikamaru estuvo a punto de llorar al ver todo lo que habia gastado ¿trecemil ryos? Era lo que ganaba en tres dias de trabajo. - Puede elegir su mesa le llevaremos sin incon- 

- No. - el nego y señalo a la larga barra donde estaba atendiendo su compañera de trabajo. - Estare por aqui, gracias. - estuvo por irse y se detuvo. - Solo quiero tomar un latte, el resto para llevar.- La señora asintio y con ello el se retiro. 

Le hubiese gustado saludarla pero recordo lo furiosa que se veia cuando las ventas no alcanzaban la meta del mes y se acobardo, probablemente lo despediria si descubriese que estaba aqui, o si llegase a contar algo... ¿tenia Temari el poder de despedirlo? ¡por Dios iban a despedirlo! tenia que irse, nadie iba a sobrevivir si veian a la jefa en vestido y medias de elfo. ¿era un elfo o un reno? ¿para que era la cornamenta en su cabeza? Bueno si bien estaba sorprendido por el raro disfraz no lo estaba por su figura, el traje de oficina le sienta mucho mas. 

Jugueteo con el diseño rugoso de la barra de madera hasta que el aroma de galletas inundo sus fosas nuevamente, la cocina estaba abierta y de ella salia su jefa con una sonrisa, dirigida a alguna de sus compañeras, en sus manos estaba una bolsa de papel y un latte... ¡un latte! era su pedido, ¿como se le ocurrio sentarse en la barra? Shikamaru  sonrio nervioso mientras la chica se acercaba a el y dejaba con cuidado la orden. - Si tiene alguna consulta hagamelo saber. - dijo dedicandole una sonrisa, sin siquiera percatarse de su precencia ¿era cierto lo que decia Hinata? ¿en serio no conocia a nadie en la oficina? 
Sus ojos se encontraron por un segundo, segundo en el que la chica tuvo el tiempo de ruborizarse, Shikamaru sonrio victorioso y tomo un sorbo de su café, claro que lo reconoció. 

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Temari entro a la cocina y miro desde la puerta al invitado... ¿donde lo había visto antes? El le sonrio... ¿habia sido uno de esos chicos de sus citas fallidas? Podría, era su tipo. - Claro.- dijo para si misma mientras se dirigia a la caja. - Oye. - le consulto a su compañera.- Ese chico.- señalo al hombre con bigote de latte y cabello largo. - ¿cual era su nombre? 

- No lo se... buscalo en las facturas. - Temari reviso las facturas pero muchas personas habían pedido la oferta de combo. - ¿lo conoces? Insistió en sentarse en la barra... seguro fue por ti.

- Ah...- Temari hizo una mueca. - Lo he visto antes. 

La rubia tuvo que parar su curiosidad y regresar al trabajo, el chico la miraba de vez en cuando pero al final no le dirigió la palabra, probablemente estaba equivocada, quizás solo la miro porque el traje era ajustado... hombres. 

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Shikamaru estaba por completar el reporte de todo lo sucedido antes de el fin de semana, sus compañeros se paseaban por la oficina con adornos navideños, habian mas de quince empleados  dedicándose por completo a ello mientras otro montón estaba en lo suyo. - Oye... te has retrasado con la actualización de inventario, debes pasarte por ahí luego y revisar. - Le solto Sakura junto con una carpeta, el día pronto acabaria pero se habia pasado el rato haciendo todo lo que pudo hacer el viernes y con el reporte debido a que Hinata estaba muy ocupada decorando, los fines de semana era normal que saliera mercancía y los lunes estaban dedicando a inventario pero ahora...

-Shikamaru...- Hinata lo miro avergonzada.- Debes entregar el reporte antes de las cinco, Temari nunca hace horas extras. - Eso lo sabia, no era la primera vez que realizaba algo para el área de ventas bajo presión. - ... lo siento.- dijo retirandose, Shikamaru bufo y continuo tecleando. 

Al cabo de unos minutos se encontraba en direccion a la oficina de Temari, desde el viernes se habia hecho más consciente de la presencia de la jefa, por ejemplo recordaba perfectamente que llevaba una camisa salmon aquel día, la habia visto en la mañana aunque ella entró corriendo a su oficina sin mirar a nadie. Tocó la puerta y recibió una afirmación que lo dejo entrar. - Hola. - dijo a la mujer que miraba la pantalla del computador, los dedos de la chica se movían bastante rápido. - He terminado el reporte en respuesta a la proforma enviada a Alimentos Suna Sol. - la mujer asintió sin mirarle. 

- Déjalo por ahí. - señalo con una mano desocupada que al segundo volvió a ocupar para mover el mouse. Shikamaru se acerco y sonrio al mirar sus aretes en forma de gato ¿porque le tenían miedo a una mujer así? Era tierna... algo.

El Nara se giro para retirarse luego de dejar la carpeta en la mesa. - Espera. - Nuevamente se giro y se encontró con la mujer de espaldas, buscando entre papeles algo. - Necesito que dejes esto en el área de...- Al momento de mirar fijamente al chico sus mejillas se volvieron tan rojas como la nariz falsa que se maquillaba en época decembrina.- Ah... el area de...

Shikamaru sonrio a medias y miro la carpeta, estaba a nombre de Kakashi, el jefe de Chouji. - ¿marketing? - Ella aparto la mirada y asintio. 

- Gracias. - dijo para sentarse una vez más, Shikamaru se sintió ridiculamente ignorado.- Espera...- otro giro, encontrandose a la gerente nuevamente ruborizada. ¿Lo admitiria o acaso el pasaba tan desapercibido? - puedes ayudarme...

- Claro.

- No se lo digas a nadie...- Oh, claro, la jefa estaba preocupada por su reputación, Shikamaru no era un tipo que se metia en problemas, por supuesto que no le diría a nadie, quería conservar su trabajo. - ¿te llamas Chouji? - Incredulo nego. - genial... ¿puedes decirme quien es? Soy su amiga secreta. - Temari sintio confianza al preguntarle, después de todo el chico la había visto vestida de reno y aun no era chisme en la oficina. 

- ¿No lo conoces?- solto el Nara, un poco decepcionado de que ni siquiera supiera su nombre. - Esta en marketing. - el dejo la carpeta que habia recibido minutos atras en el escritorio. - Le diré que se pase a buscar esto. 

Temari miraba la carpeta con una sonrisa. - Super... - alzo el rostro y lo miro bastante seria, un cambio drástico.  - De vuelta al trabajo. - Shikamaru sintio la presión y regreso rápidamente a su cabina. 

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Temari se habia vuelto más consciente de el chico de inventario, habia olvidado preguntar su nombre y por la verguenza de seguir siendo tachada de ignorante no pudo consultarle a nadie más que al gerente de mercancía. - ¿Cabello largo y alto? - Neji le dio un sorbo a su café y agregó. - Tiene que ser Shikamaru... es el mejor de mi equipo aunque siempre debemos darle un empujón. 

Por supuesto,  habia escuchado sobre el, era de los pocos que se consideraban para ascenso, rápidamente su apellido vino a la cabeza... Nara, era el mejor en la gestión. - Ah... gracias. - El chico tenia un nombre y estaba segura de que no lo olvidaría. 

Temari lo miraba de vez en cuando, era muy amigo de Chouji y parecía estar saliendo con la rubia bonita, cosa que ignorará de ser así pues no quería arruinar un romance prohibido de oficina pero que luego descarto cuando la vio subirse el jueves al auto de otro chico mientras Shikamaru la despedia; sonrio para si misma cuando aquello la alegro y estuvo media hora reflexionando sobre la terrible idea de sentirse atraída por un compañero de trabajo. 

Lo que más detestaba es que el era tan amable, o bueno lo era desde que se dio cuenta que existia, a diferencia de el resto en la oficina que la miraba como cualquier empleado mira a un superior, Shikamaru hacia lo posible por sonreír, a medias,  pero lo hacia y ella que fingia mirar su computador lo agradecia. 

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Shikamaru miro  con orgullo lo que el consideraría el regalo perfecto, habia cierto temor de ser despedido pero habia averiguado lo suficiente para darse cuenta que Temari no estaba en ese poder. En el círculo de personas se escuchaba un nombre, aplausos y a veces risas luego de abrir el regalo, mucho de los superiores estaban acompañándolos, Temari de seguro pidió aquel día libre pues ya eran pasada las cinco. -... Shikamaru. - el Nara salio de su trance para encontrarse a Hinata frente suyo con una sonrisa. - Lamento molestarte tanto... soy tu amigo secreto. - el Nara recibió la pequeña caja y luego de una ronda de plegarias para que lo abriera se encontró con un juego de ajedrez donde las piezas eran perros.- Tuve que pedirle ayuda a Kiba... no soy muy buena eligiendo regalos para chicos. 

- Esta genial Hinata. - el sonrio aunque le parecía que Kiba lo deseaba más que el. - Oh bueno... - el miro su regalo, era de los más grandes y estaba rogando que no le pidieran abrirlo porque definitivamente lo matarían. - Yo le regalo a tu jefe Hinata... - Todos miraron en direccion a Temari quien sorprendida miro al chico. - Temari 

Shikamaru se acerco ofreciéndole el regalo el cual la chica recibió con una sonrisa; quizas por eso el habia sido tan amable, porque era su amigo secreto y no porque simplemente le nació serlo, una ola de decepción la inundo y con cuidado hizo caso a la multitud y abrio el regalo, probablemente era un cactus como todos lo que recibia... - Ah...- Temari saco una pijama de reno junto a un sobre de papel, todos miraban confundidos el regalo ¿como se habia atrevido el Nara a regalarle algo así a la gerente de ventas, la gruñona, la amargada, la odiosa gerente que no puede recordar tu nombre? La rubia sonrio y miro al Nara, el chico se dio cuenta que lo iban a matar, la mirada de la rubia iniciaba un desafío o probablemente solo era su forma de sonreír. 

&&& 

Abrio el sobre con curiosidad en su habitación, su panza dolia después de comer tanto en la oficina, la única vez que hablo con el chico Latte aquella noche fue cuando se le acercó para pedirle disculpas por el regalo, ella le sonrio y le aclaro que le habia gustado, era así, le habia gustado sobretodo porque alguien en la oficina tuvo el valor de gastarle una broma, era un tipo valiente. 

El sobre estába muy bien pegado, le costo un poco y al final tuvo que romperlo, habian unos aretes en forma de perro que le recordaron a los suyos de gato que tanto le gustaban, junto a ello una nota que citaba " Deduje que no conoces a muchos de mis compañeros, tengo varias fotos 571-8769045 escríbeme si deseas que te las envíe. Feliz navidad, nos vemos el lunes.
Shikamaru." 

Temari sonrio y tomo su celular, lo haría, le escribiría a su amigo secreto. 



miércoles, 28 de octubre de 2020

03/10 - Jadeo. (IzumoxShima)

POSIBLE SPOILER DE AO NO EXORCIST. 
lleve esto un poco mas al estilo humano, pero es similar a lo que pasa en el manga. 

Shima sostuvo el cuerpo jadeante de la chica, la sangre roja resbalaba por sus dedos haciendo énfasis en las arrugas de la palma, donde se depositaba para crear una apariencia tenebrosa... pero no habia nada mas tenebroso que la muerte y la desesperación en su rostro era la prueba de aquello. - Lo... siento. - Dijo antes de tragar saliva y evitar el nudo en la garganta. - Izumo...

El plan había sido exitoso, o en parte, ya que no se le fue ordenado asesinarla pero al mirarla respirar con tanta dificultad sabia que ese momento estaba cerca. 

- Ah...- Ella se quejo por el dolor punzante en su pecho sangriento, el chico sintió un alivio, quizás porque estaba viva y no estaría en problemas, o simplemente porque estaba viva. - ...por...- La chica frunció el ceño con dolor y negó. - Siempre... es igual.

Shima miro en otra dirección. - Todos tenemos un propósito Izumo... el tuyo es este y el mío es entregarte, no lo tomes personal. - Ella sonrió a medias mientras el muchacho se ponía de pie y entre quejidos la cargaba. - ¡Me la llevo! - le grito a su compañero.

-Agh... - la chica se quejo. - morire...

-No. - Dijo Shima. 

- Morire... - repitio. - Y el ultimo recuerdo feliz que tuve fue pensar que vendrías a salvarme. - hizo un esfuerzo por terminar la oración, como consecuencia su nariz y boca expulsaron sangre y una tos seca lo empeoro. 

Shima le miro preocupado y era inútil negar que la situación de espía ni se le pasaba por la mente, Izumo no lucia bien y estaba comenzando a entender que en realidad podía morir. - Resiste.

- ¿Resistir? ¿para que? - La muchacha jadeaba mientras intentaba tocar la herida en su pecho, Shima por otra parte había dejado de moverse. - Me prometieron una cosa y no la cumplieron... si vivo o muero, mi hermana seguirá en peligro mientras ustedes exis-. 

- Cállate. - le dijo el chico, aunque en vano porque la muchacha de todas formas no podía, el dolor incrementaba y con ello el temor del chico. - Vas a arruinar mis planes. 

- Si...- Ella dijo con una voz áspera. - Si hay oportunidad de que viva es ahora. - Shima retrocedió y la dejo caer cuando sintió el peso de la chica venir hacia el, aunque de alguna forma Izumo logro caer sobre sus piernas, forcejo hasta lograr apartarla pero una presión y dolor en su pierna derecha le impedía moverse. - Supongo que me gustabas. - le dijo con lagrimas en sus ojos. - Que idiota.

- ¡Deja de moverte! - grito el chico. - ¡Morirás! - con la ultima palabra su voz se quebró, la chica soltó un quejido antes de lanzarse sobre el y clavar la astilla en su pectoral derecho. - ¡AGH!- el chico soltó un grito de dolor que luego fue sustituido por jadeos, los cuales se iban volviendo débiles con cada segundo. 

- Si... sobrevives...- ella le dijo mientras se apoyaba de la estaca y su cuerpo reposaba sobre el cuerpo de el chico, el ni siquiera le miraba, probablemente estaba muerto. - No vuelvas a aceptar una... misión, así. - mas tos seca, sangre y jadeos, que terminaron el rostro de la chica perdiendo firmeza, dejándose caer sobre el pecho ensangrentado que una vez se pregunto si seria suyo. 

02/10 - Periodistas. (YuixHinata)

- Sonría joven... Sera la portada por ese Home run. - No, no... otra vez, había prohibido esto en la entrevista. - ¡Por aquí! - Hinata se puso de pie pero el flash logro alcanzarlo antes de que pudiera darse la vuelta; lo mismo de siempre una vez mas, un pequeño mareo que lo hacia tambalear y perder la visión, visión que se veia ocupada por aquellas piernas con mallas negras recorriendo su mente, los pasos de la mujer sincronizaban con los latidos que podía sentir en su oído todo aquello finalizaba con la voz de la mujer, un susurro que en aquel vacío silencio se escuchaba como un grito.

- No dejes que se desmaye. - alguien soltó.

- Es tarde. - Dijo alguien mas, Hinata aunque incapaz de ponerse de pie o siquiera dar una respuesta podía escucharles. - Llévate a el periodista.

- Sacare a todos, no quiero mas incidentes. - Los periodistas escucharon el comunicado para entonces dejar la habitación entre quejas, Hinata intento con todas sus fuerzas negar pero fue ignorado, en este momento le hubiese gustado responder mas preguntas, ser participativo, el medio al fin estaba aceptándolo junto a sus logros. - Los periodistas pueden ser bastante inoportunos.

- Haremos otra entrevista... ¿Deberíamos ir al hospital? - El chico entreabrió los ojos y ambos agentes se miraron preocupados. - ¿Estas bien?

- Su piel esta palida... llamare una ambulancia. 

Hinata negaba aunque nadie le prestaba atención y su visión aun era borrosa, los latidos se intensificaban y podía sentirlos resonar en sus oídos, eran pesados y claros, al cabo de minutos o quizás segundos pudo tomar asiento pero todo el esfuerzo que le había tomado fue en vano, un equipo de paramédicos entro y lo subió a una camilla dura y fría. 

Con el ruido y movimiento confirmo que se encontraba dentro de la ambulancia. 

- ¿Esta bien? - Dijo la voz de un hombre. 

- Lo esta... según lo que me dice puede ser un episodio como efecto de algún trauma. 

- Sufrió un accidente hace unos años... lo atropellaron. - Dijo su agente. 

- Debe ser eso. - El hombre aclaro su garganta. - Como enfermeros podemos recomendarle a algún especialista pero no es nuestro deber, solo nos ocuparemos de revisar su estado de salud físico. 

Hinata intento sentarse pero la mano de una mujer lo detuvo. - No. - le dijo y sintió un escalofrió. - Descansa. - se obligo a cerrar los ojos aun cuando su cuerpo se sentía alterado y débil, no había caso en luchar por ser parte de la conversación, el camino al hospital era corto y serian los exámenes de siempre. 

A mitad de la noche Hinata camino con cuidado por los pasillos del hospital, al parecer la anemia había regresado y con ello las alucinaciones, o quizás estas ultimas debido a tantas medicinas en los últimos años, sus pasos eran pesados, estaba harto de lo mismo, nunca podía disfrutar de la victoria como el resto de los chicos del equipo.

- ¡Home run señoras y señores, cada día que pasa no dejan de sorprendernos estos novatos!

- ¡Así es... Hideki Hinata resulto ser un chico bastante talentoso... ¿Qué nos tendrá preparado para esta tempor-! - El televisor resonaba en aquella pequeña sala de espera y solo una chica era quien disfrutaba de la repetición del partido de ayer, en el que el equipo de Hinata salió victorioso. El chico sonrió, habían dicho su nombre en televisión.

- Fue... - el chico aclaro su garganta. - todo un desafío. - Si la chica era un fan no había nada de malo en saludarla, un autógrafo o quizás una fotografía.

La silla de la chica giro automáticamente, revelando un cuerpo pequeño y delgado, un rostro familiar y una sonrisa. - ¿Encontrarme? Pero si ni siquiera salgo de aquí. 

- Yui... - Hinata sonrió, sintiendo como su corazón daba un vuelco. - No te reconocí sin tus mallas. - fue todo lo que se le ocurrió decir antes de acercarse. 


 

Dueños de las sombras.

-¡Lleve los protectores para los espantos, se llevan niños... ! - La voz de un hombre llamo la atencion en la tienda, comenzo a contar una historia justo en el momento en el que la mesera dejo unos cubiertos en la mesa. - Cualquiera que llegue a la ciudad de Konoha escuchara esta terrible historia, de como sombras espeluznantes vienen por ti en la noche de Brujas y te arrastran hacia el bosque donde se apoderan de tu voluntad... 

- La comida llegara pronto. - dijo la chica. 

- ¡Lleve los protectores para los espantos... mi hermano sobrevivio gracias a esto, una noche el clan...- la chica tomo el menu y comenzo a leer. 

- Temari...-  este año toda su familia estaba visitando al amigo de su padre Orochimaru en la Hoja, o Konoha como la conocian los libros de historia, despues de dejar sus maletas en casa decidieron pasear por la feria de Halloween de la aldea encontrandose con un ambiente muy diferente al de su pueblo. - Me estan mareando tantas luces y niños corriendo... ademas el olor del asado - La voz de su hermano sono debil haciendo que su madre se preocupara. - Creo que voy a vomitar.

- ¡Ay Kankuro! - Temari se quejo, el chico siempre tenia un problema con todo. - Aguanta un poco, nos van a servir el platillo en minutos. 

- No seas asi con tu hermano. - Su madre le reclamo. - Mejor acompañalo al baño...

-¿Yo? - La muchacha se quejo y miro en direccion a su hermano menor, quien estaba claramente metido en su videojuego. - Gaara... ve tu. 

-No.

- Gaara esta ocupado Temari. - Su padre solto.  - Ve con tu hermano, eres la mayor. 

A regañadientes Temari tomo el brazo de Kankuro y lo hizo ponerse de pie, antes de dejar el restaurante improvisado en plena calle, consulto con una de las meseras donde se encontraba el baño. - Oh cariño. - dijo la mujer con una sonrisa. - llega hasta a la tienda de recuerdos, cruza a la izquierda y encontraras los baños públicos.- ¿Publicos? seguro portatiles, llenos y sucios, ademas de mucha gente en espera, su hermano terminaria llorando. 

- Kankuro iremos a otro lugar. - Temari le solto. 

- ¿Que? - el chico cubrio su boca. - Aqui viene. 

- Espera. - La rubia dijo irritada, el lugar estaba repleto ¿a donde podia llevarle? - Oiga tenga cuidado. -Por culpa de la multitud casi caia sobre un niño que se quejo con su roce. - Kankuro...

Al girarse se encontro con su hermano, estaba palido y lo unico que retenia aquel desastre eran unas temblorosas manos... Temari preocupada arrastro a su hermano por toda la feria hasta llegar a un gran y oscuro callejon, el cual lucia algo tenebroso, aunque no como los de peliculas, este al menos tenia salida hacia un bosque cercado. - ¡Me traes a un callejon asqueroso!

- ¡Solo vomita lloron! - La chica se quejo sin dejar de mirar aquella salida, era un bosque claro ¿porque cercarian un bosque? ... - Apresurate... creo que puede haber osos en ese bosque. - Lo miro nuevamente aunque esta vez un escalofrio recorrio su espalda, apenas y podia mirar entre tanta penumbra,  por supuesto por que estaba oscuro pero la luz de la noche era suficiente clara para dejarle saber que habia alguien tras esas rejas. - ¡Apresurate! 

- ¡no puedo vomitar si me estas mirando! - Temari retrocedio, ella no estaba mirando a su hermano pero sabia que aquella figura lo hacia. - ¡No me toques!

- Kankuro vamos. - La chica tomo por el brazo a su hermano pero este se desvanecio entre sus dedos. - ... ¿Que?

- No me toques, no me toques, no me to...- las palabras de su hermano se repitieron en su cabeza, Temari sintio como algo se apoyaba en su hombro derecho, retrocedio chocando con un cubo de basura, el ruido hizo un eco en el oscuro callejon, nadie parecia saber de el pues frente suyo estaba la calle principal pero no habia rastros de algun festival o alguna persona, no ahora. 

-Kankuro. - llamo a su hermano pero no obtuvo respuesta, Temari se puso de pie y sin pensarlo dos veces se dispuso a salir de ahi, en su pecho su corazon le confirmaba temor y desesperacion... ¿Que estaba pasando? - Kan...- antes de finalizar aquella palabra una sombra se poso frente suyo, Temari detuvo la respiracion y , aunque sabia no era buena idea, retrocedio, mas como un instinto. Su mandibula se movia insegura... ¿Deberia gritar? la sombra se hacia cada vez mas grande haciendola sentir diminuta entre tanta oscuridad. - Kankuro. - repitio, aunque algo dentro de ella le decia que seria en vano.

- Hace mucho que no estas con el. - Un susurro aparecio en su oreja y con el el tacto en su hombro, pero al girarse por temor lo unico que encontro fue la cerca de aquel bosque que la obligaba, mas que invitarla, a entrar en el. 

- No. - La rubia nego y cerro los ojos, lo que sea que estuviera alli era parte de su imaginacion, ella estaba con Kankuro en la feria, no, ella estaba con su familia en el restaurante, no... probablemente era un sueño, si, ella se habia dormido en el auto, solo tenia que despertar, solo...- Despierta Temari. 

- ¿Temari? - La chica abrio los ojos y al seguir la voz se encontro con la oscuridad del bosque, grito tan fuerte y retrocedio, habia algo ahi, algo la miraba desde lo oscuro, algo desconocido y peligroso, podia sentir su presencia, podia sentir otra recorriendola, y quizas miles mirandola. - No te asustes... no te haremos nada. 

- Despierta. - se repitio y aunque lo deseaba esta vez no cerro los ojos, pero si evito mirar hacia la penumbra frente suyo, era una sensacion pesada y podia sentirlo, aun si los ojos de aquello desconocido no existian a la vista, estaban ahi. - Despierta. - tenia que ser un sueño... si no era asi ¿que seria de ella? trato de mirar hacia su derecha pero aun sentia la presencia de frente, la sombra no desaparecia y continuaba sintiendo el roce de otras, podia sentir como si los ojos de aquello la siguieran, la miraran de arriba hacia abajo en espera de cualquier descuido. - Luz. - dijo aquello en voz tan baja, la calle a sus espaldas tenia luz... mucha luz, lo supo al descubrir su propia sombra marcada con mas exactitud en unas de las paredes, ahora tenian luz. - ¿Me dejaras? - repitio la voz, Temari le ignoro e intento escapar.- ¿estas segura? La oscuridad podria ser tu amiga.  - le ignoro y con inseguridad miro nuevamente hacia su derecha. - Muevete. - Se dijo a si misma, pero sus piernas dudaron y el miedo regreso, la chica temia mirar hacia atras, hacia la calle, solo porque si no habia salida y debia mirar al frente estaria esperandola algo tenebroso frente suyo, algo como un demonio con dientes que la tragaria o unas garras que la arrastrarian. - ¡JAJAJA! - Una risa resono en su cabeza tan fuerte que cubrio sus oidos y por instinto cerro sus ojos, se escucharon pasos nuevamente pero estos mucho mas cerca.

- Kankuro. - dijo aun con los ojos cerrados, sintiendo como algo frio acariciaba sus piernas, los ojos de la rubia se llenaron de lagrimas, ¿moriria? - Kankuro. - abrio los ojos y en efecto el rostro palido y manchado de una figura estaba frente suyo, la dejo sin habla y con el corazon a punto de abandonar su pecho, no tenia labios pero si unos dientes blancos y una sonrisa alegre, sus ojos negros estaban cubiertos por unas ojeras cansadas y todo aquello se encontraba bajo un cabello lacio y oscuro, los dedos negros y largos simulaban una sombra que con cuidado acariciaba la pared. 

- Te lo dije... en la oscuridad es dificil atraparte. - la sombra atrapo algo de la pared, justo en ese instante Temari sintio su cuello ocupado por algo frio, le apretaba con fuerza y le impedia respirar. Le costo entender que aquello habia tomado su sombra y que ella solo le habia ayudado al intentar huir de la oscuridad. - Shikamaru, hazlo... 

La chica perdio el conocimiento, lo ultimo que paso por su mente fue aquella leyenda a la que apenas habia prestado atencion en el paseo de aquella noche... " Los espantos... hay un clan..." 

Temari abrio los ojos, encontrarse entre tanta luz ahora era agotador para su vista, estudio la habitación y se dio cuenta que se encontraba en una sala de hospital. - Cariño. - su madre la abrazo, Temari se encontraba confundida, ¿lo había soñado? - no - dijo alguien en su cabeza, la chica se sobresalto haciendo que su madre la mirara preocupada. Esta voz era diferente a aquella espeluznante de el callejón, era juvenil y menos tenebrosa. La rubia sonrio a medias.

- ¿que paso?

- Ah... - su madre carraspeo. - alguien cayó sobre ti en la feria haciéndote afixiar, un chico pudo ayudarte, tu hermano te perdió entre la multitud. - Si algo asi...- dijo la voz dentro de ella.

- Ah...- ella asintio. - Ya lo recuerdo. - Contar lo que pensaba y estaba segura había ocurrido no era una buena idea, probablemente la dejarían en el hospital toda la vida si lo hacia.

Las últimas noches en Konoha fueron una pesadilla, apenas y podía dormir porque aquella voz la atormentaba, no era muy conversadora pero le encantaba quejarse, Temari evitaba responderle pues terminarían llamándole loca, aunque en ocasiones era inevitable, sentía que quería golpearlo.

Las madrugadas eran más pesadas, podia sentir su presencia en cualquier esquina oscura de la habitación, si cerraba sus ojos era como mirarle directamente a los de el, a veces podia encontrarse con una sombra moviéndose de aqui para allá recordandole que no estaba sola, que siempre estaba alguien mirándole.- Cuando te vayas...- dijo la última noche. - Sera muy difícil hablarte Temari... ¿vendrás a verme? - repitio aquello tantas veces que la chica le respondió con un rotundo "no", deseando que amaneciera para descansar un poco. - Volverás... somos uno.

La muchacha no entendía de que iba todo aquello, ¿estaba poseida? No lo creía, ella tenia total independencia sobre si misma, no estaba herida ni se encontraba loca, lo sabia... entonces ¿que habían tomado? No fue hasta la mañana antes de regresar a su pueblo que lo descubrió, se encontraba mirando hacia el parque frente a la calle, chicos de su edad jugaban fútbol, el sol estaba iluminando toda la ciudad y con ello cada ser proyectaba una sombra en el suelo, a excepción de ella, la habia perdido. - Si, es mía. - Temari sintio un escalofrío, cualquiera que lo descubriese la lanzaría a una hoguera por bruja.

- Bien... no queda nada más que agradecerte. - Dijo su padre haciendo que la burbuja de pensamientos de Temari explotara. - La pasamos increíble a pesar de los inconvenientes.

- Esta bien, pueden venir cuando deseen...- Todos comenzaron a moverse en dirección al auto, Kankuro saludaba alegremente a uno de los chicos que jugaba en el parque.

- Ahi esta el chico que ayudo a Temari. - Dijo su hermano, la rubia aun se encontraba perturbada, miraba de vez en cuando hacia sus pies pero aun no estaba, no había sombra alguna... ¿le habían quitado su alma o algo así? Imagino una cantidad de escenarios en los que tendría a este demonio en su cabeza y se quemaría en el infierno, el temor estaba en cada pensamiento, se sentía un fenómeno al no encontrarse con sombra como el resto.

- Llámalo... debemos agradecerle. - Karura le pidió a su hija que buscara un recuerdo en el auto pero Temari comenzo a sentirse pesada, como si cada paso que diera fuera imposible de lograr, como si ahora algo la estuviera manipulando, se sentía atada y rogo por una explicación a su consciencia pero la respuesta fue demasiado clara, tanto que la busco entre su familia...

- Oh... ¿ese es tu nombre? Shikamaru, es uno bonito. - Karura tocaba el hombro de el muchacho, era alto y delgado, cabello lacio y largo y dedos largos que agradecian los halagos con un movimiento despreocupado.

- Gracias. - la voz de el chico era tan similar, asusto a Temari tanto que retrocedio y esta vez pudo moverse sin problema alguno.

- Temari, es Shikamaru. - su madre la miró. - Busca el... - Karura se preocupo al encontrar a su hija tan palida. - ¿Temari?

Habia escuchado ese nombre también en el callejón... ¿este chico existia? ¿Porque ya no le respondia? ¿Habia dejado su cabeza? ¿Que era? ¿La salvo? ¿La condeno? Se sintió algo mareada al punto de perder el equilibrio, pero las manos delgadas de el muchacho la sostuvieron, Temari las encontro nostálgicas y familiares. - ¿Estas bien? - Si, definitivamente era su voz. - ¿mm? - el sonrio a medias en espera de una respuesta pero para Temari era imposible gesticular palabra alguna. - No te preocupes... te la prestare hasta que vuelvas. - susurro o quizás lo escucho en su cabeza, no estaba segura pues se encontraba tan confundida, el temor se abrazaba con un afecto desconocido, uno que la hacía querer quedarse entre sus brazos, el movio su cabeza en direccion a la izquierda como si señalara algo, para entonces soltarla con delicadeza y regresar a su antiguo lugar...

- Ay gracias. - Karura sonrio. - debe estar aun algo aturdida... ¿vives por aq- Temari miro a su izquierda donde el habia señalado hace algunos segundos, no había nada solo la calle, el suelo y... ¡ahí estaba! se encontro con su sombra reflejada en el auto de su padre, ahogó un grito y bajo el rostro... iba a perder la cabeza. ¿que clase de ser era el? ¿Estaba en peligro? ¿porque dijo "prestar"? ¿Le habían robado su sombra? ¿Para que? ¿Cual era el punto?

- Adiós. - el muchacho se despidió luego de recibir unos dulces por parte de Karura, Temari aun apoyada en el auto, aturdida y confundida comenzo a sentirse vacía y una tristeza la invadió, con cada paso que veía dar a la espalda de el chico sus ojos se llenaban más de lagrimas, la chica se sintió estúpida, nunca lloraría frente a su familia o desconocidos, ni siquiera en plena calle, algo estaba mal, esa no era ella, Temari no era de emocionarse tan fácil y mucho menos por alguien que no conocía... acaso el...

-Temari... cariño... - Su madre la abrazo mientras lagrimas caían de un rostro palido y fuera de lugar, aunque estaba confundida lo unico que pasaba por su cabeza era que debia quedarse en la Hoja, o solo una parte de ella, afortunadamente la otra parte estaba cuerda aun y gritaba por ayuda al darse cuenta que ya no era suya, estaria deambulando prestada, ya no se pertenecía y regresaría allí no por propia voluntad pues esta última no la había elegido ella, estaba en manos de Shikamaru.  

FIN.

 one shot para el reto de terror de la página Shikatema Hojas de Arena. PALABRA USADA: OSCURIDAD Y SOMBRAS. 

jueves, 1 de octubre de 2020

01/10~ Verdad

Habia una realidad de la que el joven Kababura se había dado cuenta recientemente... probablemente era un otaku, pero no uno de los que recién inicia en el mundo, de esos que quiere buscar un lugar donde sentirse aceptado así que su consuelo es calificarse como tal aunque no tenga mucha idea del asunto, no, Kababura estaba completamente seguro que cualquiera que conociera su realidad lo calificaría como tal, aunque a el le costase admitirlo y lo rechazaba, eso era el...era un otaku de closet. 

Comenzar a aceptarse era dificil, ni siquiera había pensado en el termino "otaku" para describirse alguna vez pero hace dos semanas, cuando miraba un documental de jóvenes adictos, se dio cuenta que tenia similitudes con el denominado "Adicto al manga", no podía sacarse aquello de la cabeza y cada que jugaba basket y se imaginaba corriendo con el opening de Super Campeones se cuestionaba si estaba bien de la cabeza... el no quería ser comparado con un otaku, no le parecía la cosa más... ¿correcta? ¿aceptada? No estaba seguro pero le avergonzaba admitirlo. 

Lo peor paso aquel día en que aquella chica, a la que ahora podía llamar Koyanagi encontro lo que más temia, su realidad, la verdad que tanto deseba ocultar... era un otaku, pero eso no era lo peor de todo... el mundo podría enterarse debido a su descuido.

Sabia que aunque la amenaza era seria el podria simplemente ignorarla o buscar alguna manera de conseguir la fotografía pero el juego del vaivén era atractivo de alguna forma, y eso se convirtió en la nueva realidad que inundaba su cabeza. 

Con ella peleaba demasiado y por la misma razón el le gustaba molestarla, aunque tenia que admitir que su mal genio también tenia algo que ver, era encantador de alguna forma. Era cuestión de analizarlo, cualquier hombre sensato se alejaría de todo aquello y buscaria la tranquilidad, pero ahí estaba Kababura complicandose las mañanas para acercarse más a la quisquillosa chica que conocía su verdad, verdad que rechazaba aun, no, el no era un otaku, pero si, era verdad que la chica le gustaba así que podia aprovechar y aceptar su lado "otaku" para ser parte de ella. 

Fictober 2020

Hola, Hola... este año tratare de ser parte de el Fictober que organizo Motín Fanficker, espero tener el tiempo para completarlo y espero lo disfruten, tratándose de drabbles y one shots creo que tendré la oportunidad de hacerlo, esperemos que si ya que es en el primero que me animo a participar. 

martes, 5 de mayo de 2020

¿Micro Historias?

Para quien quiera que este leyendo esto; este año me volvere madre y con ello me ha dado cuenta que ocupare mi tiempo en otra personita sin embargo tendre mucho tiempo para mi debido a la cuarentena y al hecho de que deje mi trabajo asi que decidi compartir con ustedes unas micro historias que escribi en el 2016 y que hasta hoy no he sido capaz de actualizar... La historia me gusta mucho y sera corta, segun lo que tengo en mente, espero este año tener los animos para finalizarla....

Micro Historias: El Charco ~ Cuarto encuentro

Ya se acercaba su cumpleaños y con ello su graduación de la academia. No era una obligación graduarse pero si tenias más de dos años en ella podías dejarla. Lisa estaba feliz de que eso pasase, pero a la vez estaba triste... Dejar la academia significaba contraer matrimonio o por lo menos prometido, en su caso.

— Madre te lo pido por lo que más quieras ... No me hagas hacer esto. — Lisa tenía quizás más de quince minutos intentando convencer a Susana North, de que no le realizará celebración de cumpleaños dieciséis. — Esta fiesta se hace solo para las desesperadas que no consiguieron prometido a los catorce...

— ¿Y tú qué eres? ¡Te he dicho que se hará Lisa! — su madre se cruzó de brazos y la miro algo furiosa. — No es porque queremos arreglarte un matrimonio... Necesitarás casarte, por lo menos pon de tu parte y conoce personas.

— Conozco personas.

— Hombres, de tu edad... Solteros. — Lisa estaba por decir algunos nombres, pero todos eran viejos casados o niños.

— Seré la burla del pueblo... Me dirán desesperada. — Lisa se lanzó al gran colchón. — No quiero dejar la academia.

— Lo harás. Tu padre no permitirá que vivas allí toda tu vida como la Señorita Robinson. Nosotros queremos que tengas una familia.

— Eran tan amables cuando tenía catorce. — Recordó aquella vez que cumplió la edad de presentación y su madre lo dejo pasar porque "no estaba lista para el matrimonio " — Dos años después ya me quieren fuera de casa...


— No es así Lisa, si te preocupases por no sé... — su madre susurro — coquetearle a algún chico, no estaría e la obligación de hacer esto.


—¡MADRE! — Ambas comenzaron a reír y la mayor agregó:


— Bien, tómalo como un favor... No tendrás que coquetearle a nadie... Con esta fiesta ellos vendrán a ti.


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—Creo que en el fondo mi mamá no quiere esto. Me vistió de turquesa. —Lisa estaba bajando las escalera hacia el comedor, donde se encontraban los invitados de sus padres. En estas fiestas solían vestir colores puros, pero su madre insistió en que debía de ser diferente.


— No lo arruines. — Su Padre le dijo sonriendo. — Victoria, juega con los chicos de tu edad. — Su hermana pequeña asintió y bajó con entusiasmo las escaleras.


Su padre la llevo a diferentes familias, presentándola a ellos y sus hijos. Lisa por supuesto conocí a la mayoría ( la mayoría en realidad eran más viejos que jóvenes)


— Ellos son los Kudrov — Pelirrojos y pecosos.


— Ellos son los Hydan — Morenos y ojos miel.


— Te presento a los Atoco — Miradas sombrías y pieles pálidas.


Su padre continuó caminando y Lisa miro de lejos a su miga Lucille, ella sonrió y camino en su dirección.


— Lisa, Feliz cumpleaños. — le dijo entusiasmada, Lisa le agradeció con una sonrisa y guiños. — Oh ya veo. Señor North... Yo me haré cargo.


— No te preocupes Lucille. Es mi hija — su padre sonrío y Lucille suspiro. Lisa hizo lo mismo. — Bien... Pero si tú madre pregunta, te he presentado a todas las familias.


Lucille y Lisa se alejaron entre risas hacia el patio.


— Hay chicos guapísimos ahí. — había dicho Lucille minutos antes. (Y cabe destacar que a Lucille le encantaban los chicos, pero no podía acercarse a ninguno)
Continuaron caminando y llegaron hacia un banco, donde tomaron asiento.


— Ese pelirrojo es Alex Kudrov. Esta muy guapo y su familia es dueña de los vinos Kudrov. — Lucille sonrió y agregó. — Escuche que tu padre le dio clases.


— Esos gemelos son los Atoco. — Lisa se sorprendió y Lucille continuó. — Lo sé, sus padre dan miedo pero ellos son unas obras maestras. — Y en realidad eran demasiado guapos... Parecían hechos con la mejor pintura.


— Aquellas dos están tras ellos. Una es de la familia Grant y la otra no tengo idea. — Lisa miro a dos muchachas de su edad que miraban a los chicos, justo como hacían ellas.


— Ellos son los hermanos RedWall, no me preguntes los nombres; no tengo idea. — Lisa si sabia sus nombres así que no se preocupo por ello. — La chica quiere ir a la academia militar y el chico quiere ser profesor, sus padres les invirtieron los papeles.


— Una lastima...


— Pues, si el llegase a ser profesor... Me hago la tonta Lisa — ambas comenzaron a reír— Y me caigo en algún charco.
—Lucy, no empieces...
Continuaron cotilleando y comiendo bocadillos; en ocaciones Lucille soltaba algunas de sus bromas y Lisa no podía aguantar sus fuertes carcajadas.


— Así que tú eres Lisa North. — la voz de Holly resonó a su lado. — Nuestros padres son amigos... Y nosotras enemigas.


— Hola, soy Lucille Radcliffe. — todos sabían que Los Radcliffe eran los dueños de todos los locales del centro, gracias a ellos Lucille siempre sabia de todo. — Debes ser la hija de los RedWall.


— Así es. — la chica sonrío. Siempre parecía estar molesta, pero parecía que esa fuese su actitud. — Feliz Cumpleaños Lisa.


—¿Tú hermano está casado? — comenzó a decir Lucille. — ¿Le interesaría mi linda amiga?


— Lucille por Dios. — Lisa se avergonzó más de lo normal y le dio un codazo. —Ignórala.


—Es el momento perfecto... —Lucille la miro perpleja y comenzó a reír. De seguro había recordado la historia del charco y de cómo el chico de los RedWall se había reído de ella. — ¿Cómo es el nombre de tu hermano?


— ¿Qué ocurre con el? —Holly las miro curiosas. Su hermano estaba del otro lado hablando con un chico alto y moreno.


— Es un conocido... Pero olvidé su nombre. — Lucille sonreía y Lisa comenzó a sentir miedo.


— No le digas, ignórala.


— Se llama Lucas. — Lisa miro a Holly algo decepcionada y esta sonrío satisfecha. — Venganza. — La muchacha de cabellos negros tomo un bocadillo de la mesa y se fue con la chica de la familia Grant.


— Lucille por favor...


— ¡Lucas! — su amiga no tenía buena comunicación con los chicos cuando se trataba del romance, pero como buena hija de negocios, cuando tenía alguna otra meta le iba a la perfección. — ¡Lucas, mi amiga Lisa-


Lisa sello la boca de Lucilla antes de que esta continuase. Su amiga intento zafarse pero ya era tarde, Lucas venía en dirección a ellas.


—¿Ocurre algo? — el parecia en verdad confundido con todo aquello.


— No es nada. — dijo Lisa algo nerviosa. — Mi amiga está loca. Lo siento mucho señor.


Lucille se soltó y se alejó unos centímetros de su amiga para agregar. — Es que Lisa quería hablarte... — Lisa la miro algo sonrojada y luego miro al chico, que estaba tan rojo como el tomate.


—¿A mi? — El miro a Lisa y esta sonrío — ¿Me recordaste?


— No te he olvidado Lucas. — Lisa tragó saliva y el aclaró su garganta.


— Pensé que era así; la última vez en la panadería parecías no tener idea.


— Lo siento. Luces diferente. — Lucille los miraba sonriendo. — Temía equivocarme.


— Bueno si... Estoy preparándome para entrar en la academia militar. — Si solo estaba en preparaciones no podía tener más de dieciocho. — ¿Terminaste la academia entonces? ¿te casarás?


— Si la he terminado. — Lisa miro a Lucille y esta le guiñó un ojo. — La verdad, no.


— Es comprensible. Estas fiestas son para las mujeres desesperadas. — Lucas sonrío y pareció ser el mismo de antes.


— Por un momento pensé que habías madurado. — Lisa puso los ojos en blanco y el soltó un risa.


Lucille aclaró su garganta y agregó: — Sabes... Ella estaba tan avergonzada, pensó que podrías recordar lo del charco.


— ¡Eso no lo he olvidado! — El y Lucille comenzaron a reír fuerte y Lisa resopló, todo se había volteado en su contra. — Temia mencionarlo... La última vez no pareció hacerte gracia.


— No me causa gracia. — Le dijo Lisa y el se encogió de hombros.


— Feliz Cumpleaños. — Ella asintió y sonrío, el estiró su mano... Estaba invitándola a bailar.


Lisa odiaba bailar, pero esta vez tenía ganas de hacerlo. Así que aceptó.


Micro Historias: El Charco ~Tercer Encuentro.


—Lisa —comenzó a decir la Sra. Robinson — Nunca conseguirás un buen esposo si sigues con esas ganas...
— Es que...

— Se que te fastidia todo esto de los bailes y costura... Y eres un poco torpe en ellos pero... — La mujer suspiro— Es obligatorio y más si eres hija de semejante profesor.

— Disculpe Señorita — Lisa puso cara larga. — Pero no me obligues a bailar otra vez... Me molesta ver lo torpe que soy y salgo rindiéndome.

— Esta bien... Ya puedes irte entonces. — Lisa comenzó a recoger sus materiales y se despidió con un beso en la mejilla. — Mañana continuaremos con clases de piano... Eres excepcional en eso.

— Hasta mañana — Lisa comenzó a bajar las escaleras de la academia. Ya llevaba como mucho un año en ella desde que cumplió la edad de presentación. La academia era algo obligatorio para las chicas del pueblo, por supuesto como todo en el país, era dividido para ricos y para pobres; Lisa tenía suerte de que su padre fuera Mateo North (uno de los mejores profesores) ya que le habría muchas puertas en la sociedad.

— Auch. — Lisa sintio el golpe para luego tambalearse. Había estado pensando en lo que podría haber para cenar y olvido mirar al frente.

— ¡Por lo menos discúlpate! — escucho la voz de una chica. — Fue tu culpa después de todo.

Demonios. — Lo siento. No estaba prestando atención. — Lisa pudo mirar que se trataba de una chica con cabello color azabache y grandes ojos grises. Su cara le era familiar y la señora que la acompañaba debía de ser su madre, era tan similar a ella.

— Eso es obvio. — La muchacha sonrío y miro a la que parecía su madre — Mamá... Si asi son los estudiantes imagínate la academia.

Su mádre respiró profundo y pareció haberle dado un codazo a su hija. — Discúlpala, es su primer día aquí... Esta algo nerviosa.

— No lo estoy. Odio este lugar, eso es todo.

— Es normal... — Lisa sonrío nerviosa a las dos peli negras. — Es un buen lugar, por más aburrido que parezca.

— Tu lo dices porque de seguro te encanta el té, el piano, los libros y hornear galletas — Lisa se sonrojó, ¿tan predecible era? — A una chica como yo que le gustan los caballos, arcos y flechas y cazar conejos... Esto es el infierno.

— Es suficiente ... Nos vamos. —La mujer tomo a su hija y comenzó a subir las escaleras hacia la academia. — Espero que consiga amigas aquí... — Más que un pensamiento parecía pedir un favor.

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Lisa estaba de buen humor hoy, la clase de cocina había sido buena, en la práctica de baile le había ido mal pero luego de comer algunas galletas junto a su grupo de amigas lo olvido, y al terminar su clase de piano su humor estaba a la perfección. Le encantaba el piano casi como le gustaba leer; siempre le guardo rencor a su tía por llevarse el piano de la familia, pensó que si eso no hubiese pasado, a sus quince años sería la mejor pianista del país.

—Señorita Robinson. Es hora de irme. — La castaña solía tomar el turno de nueve a tres, así podría ayudar a su madre en las tardes con la cena. — Nos vemos mañana nuevamente.

—Adiós Lisa. — la señorita Robinson dejo un paquete en sus manos. — Esto sobro de la clase de cocina, te las regalo. — Con solo sentir aquel paquete tibio sabía que se trataban de más galletas.

La muchacha comenzó a bajar las escaleras y mirando al frente para no cometer el mismo error de ayer. Luego de estar a una cuadra de la academia la lluvia comenzó a apoderarse de las calles y Lisa se refugio bajo el techo de la panadería más cercana.

— Los cielos está enviando señales. — dijo una voz femenina. — Lucas, ellos no quieren que asista a clases.

— En cuanto termine de llover te llevaré. Los cielos no envían ninguna señal a los flojos.

Lisa comenzó a reír, podría apostar lo que fuese que la voz a su espalda se trataba de la chica del otro día. ¿Tanto detestaba la academia?. Parecía que trataba de convencer a todos lo que encontraba en el camino.

—¿Amiga? — Lisa escucho decir a la chica. — ¡Amiga, pero si eres tú! — la chica la abrazo y Lisa se sobresalto sorprendida ¿eran amigas siquiera?

—Ho-Hola. — Lisa la miro confundida y la azabache le guiñó un ojo.

—Lucas, puedes irte y dejarme con ella aquí. Ella es de mi clase... ¿No es así? — la muchacha pellizco tan fuerte a Lisa que esta termino apartándose.

— ¡No! — Lisa la miro sonrojada y luego al muchacho (quien le parecía familiar), el vestía un atuendo militar y y sus ojos grices parecían agotados. — Lo siento, pero no se de qué habla. — Lisa miro en otra dirección tratando de recordar de dónde le parecían tan familiares aquellos dos.

— Traidora. Te perdoné que te tropezaras conmigo y de esta manera me pagas. — la muchacha miro fastidiada a Lisa. — Me vengare.

—¿Qué cosas dices Holly? — El chico se aclaró la garganta y comenzó con voz firme. — Primero deja de meter a otros en tus asuntos y segundo, no puedes culpar a esta pobre chica de tropezarse... Es algo común.

— Calla. No eres mi padre. Ni siquiera sé qué haces aquí... — la muchacha se cruzó de brazos y Lisa aguanto las ganas de reír, le recordó a las discusiones con su hermana.

— Si no te escapases de camino a la academia nadie tendría que llevarte hasta a allí. Solo ayudo a mamá —El chico parecía de verdad irritado, al igual que su madre hace unos días.

El lugar se lleno de un silencio, y solo se escucho las gotas de lluvia caer. Holly, la chica de cabellos negros resopló y entro en la panadería.

— Siento mucho la actitud de mi hermana... Ella no está acostumbrada a ese ambiente en la academia. — el chico rubio a su lado comenzó a decirle.

—Esta bien. — Lisa sabía quién era el, y porque le era tan familiar. Miro en otra dirección tratando de ocultar su rostro, no quería ser molestada otra vez por haber caído en el charco. — Es normal... Al principio tampoco me gustaba. Después encontrará algo que le interese.

—Si... Bien, iré adentro. Si te apetece comer algo no dudes en pedirlo. — El le dedico una sonrisa y Lisa pensó que quizás la academia militar lo había hecho madurar. —Siento mucho lo de hace un rato.

— Esta bien. No hay problema. — Lisa le devolvió la sonrisa y él se dio media vuelta y entro al lugar donde segundo antes había entrado su hermana.

Después de unos segundos Lisa se alegró de no haber sido reconocida, le avergonzaba aquella caída y luego de que se lo contase a unas de sus amigas ella continuaba molestándola hasta el sol de hoy; le era suficiente con eso.

Al terminar de llover se fue en dirección a su casa con más ganas de comer que de seguir viviendo.

Micro Historias: El Charco ~ Segundo encuentro.

- Pero madre, yo de verdad no quiero presentarme. - Lisa refunfuñaba en la cocina mientras su madre le ponía algunos alfileres al vestido. - Mi padre me ha dicho que no tenía que hacerlo... Esto no es obligatorio.
- Quédate tranquila. - su madre tan paciente como siempre le dijo suavemente. - no es que vayamos a aceptar algún compromiso... Solo debes presentarte porque eres la primera hija del profesor North.
- Pero cumplí los catorce hace meses madre. - Habían pasados cinco meses desde su cumpleaños número catorce y su padre, como el excelente hombre que era le dijo que no esperaba presentarla a la sociedad tan joven. - ¿qué tiene de bueno hacerlo ahora?
- Que es una excelente oportunidad para que te habrás un camino entre los mejores profesores del pueblo. - la señora le dedicó una sonrisa y un alfiler la pincho bajo la axila. - todavía no sabes hablar el tordon, ni el cuares... Si algún profesor de esas lenguas se encuentra allí podrías... - su madre presionó el vestido en su vientre. - ser encantadora como siempre y obtener unas clases con ellos.
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Entraron en el gran salón, ella y su padre se encontraban cruzando sus brazos y caminando a la par con el otro. Lisa lucia su largo cabello castaño en una trenza decorada con pequeñas joyas y su vestido de terciopelo color azul cielo hacia resaltar sus ojos miel.
Su padre a su lado vestía un traje color café con una corbata del color de sus ojos, verdes oscuros.
Su padre la presento a cada uno de los profesores y sus hijos, e hijas. La mayoría tenían hijos entre los veinte y veintidós y el Señor North hacia caras incómodas cuando estos miraban con aprobación a Lisa, quien por su altura siempre parecía mayor.
- Ella acaba de cumplir los catorce. - decía su padre luego de que un chico de veinticinco besara la mano de Lisa. - catorce, catorce.
- Padre creo que le ha quedado claro. - la chica siempre trataba de ser lo más refinada, elegante e intelectual posible, era algo que su madre le había inculcado a ella y a su hermana desde muy jóvenes. - Disculpe la actitud de mi padre, es mi primera presentación luego de cumplir los catorce.

- Ya veo, discúlpame tú a mí. - el chico se inclinó ante el profesor y agregó. - pensé que tenía una hija mucho mayor.

Y cosas como esta sucedieron cada vez que Lisa era presentada a chicos que pasaban los veintes.

La cena fue tranquila, pavo al horno con ensalada de papa y un vaso de jugo de papaya. La larga mesa había sido decorada con frutas y velas y las mayorías de las conversaciones eran sobre libros o algún rey que solicitaba buenos profesores para sus hijos idiotas.

- Creo que nosotros no hemos tenido el placer de presentarnos ante su hija Profesor North. - le dijo una voz a su padre. Lisa miró de reojo a un señor canoso, quien seguro tendría un hijo igual de canoso, y continuó comiendo sus uvas.

- General RedWall, que gusto verlo. - le dijo su padre al señor. - Es una extraña coincidencia encontrármelo en las reuniones de profesores. ¿Sus hijos necesitan algún tutor?

- Oh no,no ya sabes cómo son Lucas y Holly. - el señor apoyo su mano en el hombro del profesor North. - excepcionales como su abuelo.

- Claro que si. - Mateo North miró a su hija y esta trago y le dedicó una fina sonrisa al señor RedWall. - Esta es mi hija Lisa; Lisa este es el general RedWall.

- Mucho gusto señor RedWall. - la chica se puso de pie para darle su mano, la cual fue besada delicadamente por el general.

- Me recuerda a Susana, Profesor. - Lisa sonrió, siempre era comparada con su madre. - Quien no veo desde que vine con mi padre a esta reunión de profesores.

- Hace unos veinte años. - su padre sonrió. - El profesor RedWall... Un excelente hombre.

- Así era. - el general suspiro y se dio media vuelta. - Lucas, ven. Quiero presentarte a la hija del Profesor North- Un chico alto y de cabellos rubios se fue acercando. - alguien quien fue capacitado por tu propio abuelo.

Lisa miró al chico de pies a cabeza. Muy similar a su padre a pesar de verse demasiado joven. Pantalones azul marino, camisa blanca y chaleco negro, sobre el un saco del mismo color de sus pantalones. Sus ojos grices y sus pómulos bronceados resaltaban aquellas pestañas largas.
Lisa miró avergonzada al chico, parecí mucho menor que el resto de los que le habían presentado.

- Lucas ella es Lisa North. - dijo su padre poniéndose de pie y tendiéndole la mano. - Y yo soy su padre el profesor Mateo North.

- Es un placer conocerlo personalmente profesor. - el chico le dio la mano al señor y le dedicó una sonrisa a Lisa. - ¿ya está en edad de presentación su hija?

Lisa se ruborizó lo suficiente como para que el muchacho sonriera, el padre de este le dio un codazo y el señor North aclaró su garganta.

- Si, desde hace cinco meses. - dijo el profesor.

- Ya veo, debe ser difícil aquí ¿cierto? - el chico no pareció importarle la presencia de los mayores cuando extendió su mano izquierda. - he escuchado que soy el único que tiene menos de veinte.

- ¿Si? - su padre asintió y Lisa toma la mano del chico- ¿cuántos?

- dieciséis. - dijo el y la llevó consigo hacia la mesa de postres. - Y dime Lisa...

-¿Qué cosa? - el chico tomo una galleta entre sus manos y Lisa tuvo muchas ganas de comerse la bandeja completa.

- ¿Desde cuándo no te caes en un charco? - el muchacho metió la galleta en su boca y la comisura de sus labios comenzó a subir. Estaba conteniendo la carcajada de su vida.

Lisa no entendía a que se refería el muchacho ¿caerse en un charco?, la semana pasada se había caído en uno pero, ¿debería responderlo o solo era una broma?. El muchacho la miro como atónito.

- ¿tantas veces te has caído? - Lisa sonrió nerviosamente, aunque por dentro quisiera patearlo. El chico sonrió y a Lisa le pareció ver esa sonrisa antes.

- ¿Puedes llegar al punto de esto? - La muchacha soltó su mano y comenzó a comer una galleta.

- Ya olvídalo, me odiarías si te recuerdo cómo te miraba aquel guardia en la entrada del salón Penumbria, hace... ¿Dos años?

Y entonces Lisa lo recordo, el chico de cabello rubio quien miraba la lluvia, el guardia mirándola con lastima y luego su caída y las burlas de la persona que se encontraba frente a ella.

- Eres un idiota... - Lisa suspiro y miro avergonzada a otro lado.

-¿Pero me he puesto guapo cierto? - Lisa lo miró extrañada, si era humor no le estaba causando risa. - El punto es que estoy diferente...

- Ah, sí... No te he reconocido. - la chica lo miró y luego a la mesa de postres. -¿cómo me has reconocido?

- Siempre supe que eras la hija del profesor.

- El tiene dos hijas. -le respondió la chica.

- Creo que... Puse mis ojos en ti mucho tiempo aquella vez. - Lisa lo miró y soltó una carcajada, Lucas se ruborizó y entorno sus ojos. - Es la verdad... No has cambiado demasiado.

- Bien, bien... Tu luces maduro.

- ¿te vienes a presentar a la sociedad hoy? - Lisa asintió. - ¿quieren tus padres que te cases a los quince?

- Mis padres no arreglaran mi matrimonio.

- Eso es bueno entonces... Aunque mis padres son de matrimonio arreglado, no a todos les va muy bien - Lucas miró a su padre y luego a la chica. - ¿Tus padres lo son?

- No, eran vecinos cuando jóvenes y siempre se gustaron hasta que se casaron. - Lisa comió otra galleta. - Mi madre me explicó que su hermana tuvo que casarse con un tipo del ministerio y lloro mucho por dejar a su amor...

- Y no quiere hacer sufrir así a sus hijas. - la interrumpió Lucas, completando lo que ella planeaba decir.

- Exacto, creo que es algo bueno... No me siento preparada para tener un hijo tan joven. - la chica recordó los dolores de parto que tuvo su amiga Ursula.

- Es genial... Pero es algo difícil.

- Supongo. La mayoría de los jóvenes no perderán su tiempo enamorando a una hija de profesor.

- Tienes razón.

- Lisa. - Su padre grito y la chica lo miró. - ya han venido por nosotros.

- Debo irme. - Lisa tomó tres galletas más y luego le dedicó una sonrisa. - Fue bueno hablar contigo sin sentirme humillada.

- Lisa. - El chico la tomó por el brazo y le dio tres galletas más. - se tu dirección ... Te escribiré.

- Bien. Hasta luego Lucas.