martes, 5 de mayo de 2020

Micro Historias: El Charco ~ Segundo encuentro.

- Pero madre, yo de verdad no quiero presentarme. - Lisa refunfuñaba en la cocina mientras su madre le ponía algunos alfileres al vestido. - Mi padre me ha dicho que no tenía que hacerlo... Esto no es obligatorio.
- Quédate tranquila. - su madre tan paciente como siempre le dijo suavemente. - no es que vayamos a aceptar algún compromiso... Solo debes presentarte porque eres la primera hija del profesor North.
- Pero cumplí los catorce hace meses madre. - Habían pasados cinco meses desde su cumpleaños número catorce y su padre, como el excelente hombre que era le dijo que no esperaba presentarla a la sociedad tan joven. - ¿qué tiene de bueno hacerlo ahora?
- Que es una excelente oportunidad para que te habrás un camino entre los mejores profesores del pueblo. - la señora le dedicó una sonrisa y un alfiler la pincho bajo la axila. - todavía no sabes hablar el tordon, ni el cuares... Si algún profesor de esas lenguas se encuentra allí podrías... - su madre presionó el vestido en su vientre. - ser encantadora como siempre y obtener unas clases con ellos.
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Entraron en el gran salón, ella y su padre se encontraban cruzando sus brazos y caminando a la par con el otro. Lisa lucia su largo cabello castaño en una trenza decorada con pequeñas joyas y su vestido de terciopelo color azul cielo hacia resaltar sus ojos miel.
Su padre a su lado vestía un traje color café con una corbata del color de sus ojos, verdes oscuros.
Su padre la presento a cada uno de los profesores y sus hijos, e hijas. La mayoría tenían hijos entre los veinte y veintidós y el Señor North hacia caras incómodas cuando estos miraban con aprobación a Lisa, quien por su altura siempre parecía mayor.
- Ella acaba de cumplir los catorce. - decía su padre luego de que un chico de veinticinco besara la mano de Lisa. - catorce, catorce.
- Padre creo que le ha quedado claro. - la chica siempre trataba de ser lo más refinada, elegante e intelectual posible, era algo que su madre le había inculcado a ella y a su hermana desde muy jóvenes. - Disculpe la actitud de mi padre, es mi primera presentación luego de cumplir los catorce.

- Ya veo, discúlpame tú a mí. - el chico se inclinó ante el profesor y agregó. - pensé que tenía una hija mucho mayor.

Y cosas como esta sucedieron cada vez que Lisa era presentada a chicos que pasaban los veintes.

La cena fue tranquila, pavo al horno con ensalada de papa y un vaso de jugo de papaya. La larga mesa había sido decorada con frutas y velas y las mayorías de las conversaciones eran sobre libros o algún rey que solicitaba buenos profesores para sus hijos idiotas.

- Creo que nosotros no hemos tenido el placer de presentarnos ante su hija Profesor North. - le dijo una voz a su padre. Lisa miró de reojo a un señor canoso, quien seguro tendría un hijo igual de canoso, y continuó comiendo sus uvas.

- General RedWall, que gusto verlo. - le dijo su padre al señor. - Es una extraña coincidencia encontrármelo en las reuniones de profesores. ¿Sus hijos necesitan algún tutor?

- Oh no,no ya sabes cómo son Lucas y Holly. - el señor apoyo su mano en el hombro del profesor North. - excepcionales como su abuelo.

- Claro que si. - Mateo North miró a su hija y esta trago y le dedicó una fina sonrisa al señor RedWall. - Esta es mi hija Lisa; Lisa este es el general RedWall.

- Mucho gusto señor RedWall. - la chica se puso de pie para darle su mano, la cual fue besada delicadamente por el general.

- Me recuerda a Susana, Profesor. - Lisa sonrió, siempre era comparada con su madre. - Quien no veo desde que vine con mi padre a esta reunión de profesores.

- Hace unos veinte años. - su padre sonrió. - El profesor RedWall... Un excelente hombre.

- Así era. - el general suspiro y se dio media vuelta. - Lucas, ven. Quiero presentarte a la hija del Profesor North- Un chico alto y de cabellos rubios se fue acercando. - alguien quien fue capacitado por tu propio abuelo.

Lisa miró al chico de pies a cabeza. Muy similar a su padre a pesar de verse demasiado joven. Pantalones azul marino, camisa blanca y chaleco negro, sobre el un saco del mismo color de sus pantalones. Sus ojos grices y sus pómulos bronceados resaltaban aquellas pestañas largas.
Lisa miró avergonzada al chico, parecí mucho menor que el resto de los que le habían presentado.

- Lucas ella es Lisa North. - dijo su padre poniéndose de pie y tendiéndole la mano. - Y yo soy su padre el profesor Mateo North.

- Es un placer conocerlo personalmente profesor. - el chico le dio la mano al señor y le dedicó una sonrisa a Lisa. - ¿ya está en edad de presentación su hija?

Lisa se ruborizó lo suficiente como para que el muchacho sonriera, el padre de este le dio un codazo y el señor North aclaró su garganta.

- Si, desde hace cinco meses. - dijo el profesor.

- Ya veo, debe ser difícil aquí ¿cierto? - el chico no pareció importarle la presencia de los mayores cuando extendió su mano izquierda. - he escuchado que soy el único que tiene menos de veinte.

- ¿Si? - su padre asintió y Lisa toma la mano del chico- ¿cuántos?

- dieciséis. - dijo el y la llevó consigo hacia la mesa de postres. - Y dime Lisa...

-¿Qué cosa? - el chico tomo una galleta entre sus manos y Lisa tuvo muchas ganas de comerse la bandeja completa.

- ¿Desde cuándo no te caes en un charco? - el muchacho metió la galleta en su boca y la comisura de sus labios comenzó a subir. Estaba conteniendo la carcajada de su vida.

Lisa no entendía a que se refería el muchacho ¿caerse en un charco?, la semana pasada se había caído en uno pero, ¿debería responderlo o solo era una broma?. El muchacho la miro como atónito.

- ¿tantas veces te has caído? - Lisa sonrió nerviosamente, aunque por dentro quisiera patearlo. El chico sonrió y a Lisa le pareció ver esa sonrisa antes.

- ¿Puedes llegar al punto de esto? - La muchacha soltó su mano y comenzó a comer una galleta.

- Ya olvídalo, me odiarías si te recuerdo cómo te miraba aquel guardia en la entrada del salón Penumbria, hace... ¿Dos años?

Y entonces Lisa lo recordo, el chico de cabello rubio quien miraba la lluvia, el guardia mirándola con lastima y luego su caída y las burlas de la persona que se encontraba frente a ella.

- Eres un idiota... - Lisa suspiro y miro avergonzada a otro lado.

-¿Pero me he puesto guapo cierto? - Lisa lo miró extrañada, si era humor no le estaba causando risa. - El punto es que estoy diferente...

- Ah, sí... No te he reconocido. - la chica lo miró y luego a la mesa de postres. -¿cómo me has reconocido?

- Siempre supe que eras la hija del profesor.

- El tiene dos hijas. -le respondió la chica.

- Creo que... Puse mis ojos en ti mucho tiempo aquella vez. - Lisa lo miró y soltó una carcajada, Lucas se ruborizó y entorno sus ojos. - Es la verdad... No has cambiado demasiado.

- Bien, bien... Tu luces maduro.

- ¿te vienes a presentar a la sociedad hoy? - Lisa asintió. - ¿quieren tus padres que te cases a los quince?

- Mis padres no arreglaran mi matrimonio.

- Eso es bueno entonces... Aunque mis padres son de matrimonio arreglado, no a todos les va muy bien - Lucas miró a su padre y luego a la chica. - ¿Tus padres lo son?

- No, eran vecinos cuando jóvenes y siempre se gustaron hasta que se casaron. - Lisa comió otra galleta. - Mi madre me explicó que su hermana tuvo que casarse con un tipo del ministerio y lloro mucho por dejar a su amor...

- Y no quiere hacer sufrir así a sus hijas. - la interrumpió Lucas, completando lo que ella planeaba decir.

- Exacto, creo que es algo bueno... No me siento preparada para tener un hijo tan joven. - la chica recordó los dolores de parto que tuvo su amiga Ursula.

- Es genial... Pero es algo difícil.

- Supongo. La mayoría de los jóvenes no perderán su tiempo enamorando a una hija de profesor.

- Tienes razón.

- Lisa. - Su padre grito y la chica lo miró. - ya han venido por nosotros.

- Debo irme. - Lisa tomó tres galletas más y luego le dedicó una sonrisa. - Fue bueno hablar contigo sin sentirme humillada.

- Lisa. - El chico la tomó por el brazo y le dio tres galletas más. - se tu dirección ... Te escribiré.

- Bien. Hasta luego Lucas.

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