Ya se acercaba su cumpleaños y con ello su graduación de la academia. No era una obligación graduarse pero si tenias más de dos años en ella podías dejarla. Lisa estaba feliz de que eso pasase, pero a la vez estaba triste... Dejar la academia significaba contraer matrimonio o por lo menos prometido, en su caso.
— Madre te lo pido por lo que más quieras ... No me hagas hacer esto. — Lisa tenía quizás más de quince minutos intentando convencer a Susana North, de que no le realizará celebración de cumpleaños dieciséis. — Esta fiesta se hace solo para las desesperadas que no consiguieron prometido a los catorce...
— ¿Y tú qué eres? ¡Te he dicho que se hará Lisa! — su madre se cruzó de brazos y la miro algo furiosa. — No es porque queremos arreglarte un matrimonio... Necesitarás casarte, por lo menos pon de tu parte y conoce personas.
— Conozco personas.
— Hombres, de tu edad... Solteros. — Lisa estaba por decir algunos nombres, pero todos eran viejos casados o niños.
— Seré la burla del pueblo... Me dirán desesperada. — Lisa se lanzó al gran colchón. — No quiero dejar la academia.
— Lo harás. Tu padre no permitirá que vivas allí toda tu vida como la Señorita Robinson. Nosotros queremos que tengas una familia.
— Eran tan amables cuando tenía catorce. — Recordó aquella vez que cumplió la edad de presentación y su madre lo dejo pasar porque "no estaba lista para el matrimonio " — Dos años después ya me quieren fuera de casa...
— No es así Lisa, si te preocupases por no sé... — su madre susurro — coquetearle a algún chico, no estaría e la obligación de hacer esto.
—¡MADRE! — Ambas comenzaron a reír y la mayor agregó:
— Bien, tómalo como un favor... No tendrás que coquetearle a nadie... Con esta fiesta ellos vendrán a ti.
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—Creo que en el fondo mi mamá no quiere esto. Me vistió de turquesa. —Lisa estaba bajando las escalera hacia el comedor, donde se encontraban los invitados de sus padres. En estas fiestas solían vestir colores puros, pero su madre insistió en que debía de ser diferente.
— No lo arruines. — Su Padre le dijo sonriendo. — Victoria, juega con los chicos de tu edad. — Su hermana pequeña asintió y bajó con entusiasmo las escaleras.
Su padre la llevo a diferentes familias, presentándola a ellos y sus hijos. Lisa por supuesto conocí a la mayoría ( la mayoría en realidad eran más viejos que jóvenes)
— Ellos son los Kudrov — Pelirrojos y pecosos.
— Ellos son los Hydan — Morenos y ojos miel.
— Te presento a los Atoco — Miradas sombrías y pieles pálidas.
Su padre continuó caminando y Lisa miro de lejos a su miga Lucille, ella sonrió y camino en su dirección.
— Lisa, Feliz cumpleaños. — le dijo entusiasmada, Lisa le agradeció con una sonrisa y guiños. — Oh ya veo. Señor North... Yo me haré cargo.
— No te preocupes Lucille. Es mi hija — su padre sonrío y Lucille suspiro. Lisa hizo lo mismo. — Bien... Pero si tú madre pregunta, te he presentado a todas las familias.
Lucille y Lisa se alejaron entre risas hacia el patio.
— Hay chicos guapísimos ahí. — había dicho Lucille minutos antes. (Y cabe destacar que a Lucille le encantaban los chicos, pero no podía acercarse a ninguno)
Continuaron caminando y llegaron hacia un banco, donde tomaron asiento.
— Ese pelirrojo es Alex Kudrov. Esta muy guapo y su familia es dueña de los vinos Kudrov. — Lucille sonrió y agregó. — Escuche que tu padre le dio clases.
— Esos gemelos son los Atoco. — Lisa se sorprendió y Lucille continuó. — Lo sé, sus padre dan miedo pero ellos son unas obras maestras. — Y en realidad eran demasiado guapos... Parecían hechos con la mejor pintura.
— Aquellas dos están tras ellos. Una es de la familia Grant y la otra no tengo idea. — Lisa miro a dos muchachas de su edad que miraban a los chicos, justo como hacían ellas.
— Ellos son los hermanos RedWall, no me preguntes los nombres; no tengo idea. — Lisa si sabia sus nombres así que no se preocupo por ello. — La chica quiere ir a la academia militar y el chico quiere ser profesor, sus padres les invirtieron los papeles.
— Una lastima...
— Pues, si el llegase a ser profesor... Me hago la tonta Lisa — ambas comenzaron a reír— Y me caigo en algún charco.
—Lucy, no empieces...
Continuaron cotilleando y comiendo bocadillos; en ocaciones Lucille soltaba algunas de sus bromas y Lisa no podía aguantar sus fuertes carcajadas.
— Así que tú eres Lisa North. — la voz de Holly resonó a su lado. — Nuestros padres son amigos... Y nosotras enemigas.
— Hola, soy Lucille Radcliffe. — todos sabían que Los Radcliffe eran los dueños de todos los locales del centro, gracias a ellos Lucille siempre sabia de todo. — Debes ser la hija de los RedWall.
— Así es. — la chica sonrío. Siempre parecía estar molesta, pero parecía que esa fuese su actitud. — Feliz Cumpleaños Lisa.
—¿Tú hermano está casado? — comenzó a decir Lucille. — ¿Le interesaría mi linda amiga?
— Lucille por Dios. — Lisa se avergonzó más de lo normal y le dio un codazo. —Ignórala.
—Es el momento perfecto... —Lucille la miro perpleja y comenzó a reír. De seguro había recordado la historia del charco y de cómo el chico de los RedWall se había reído de ella. — ¿Cómo es el nombre de tu hermano?
— ¿Qué ocurre con el? —Holly las miro curiosas. Su hermano estaba del otro lado hablando con un chico alto y moreno.
— Es un conocido... Pero olvidé su nombre. — Lucille sonreía y Lisa comenzó a sentir miedo.
— No le digas, ignórala.
— Se llama Lucas. — Lisa miro a Holly algo decepcionada y esta sonrío satisfecha. — Venganza. — La muchacha de cabellos negros tomo un bocadillo de la mesa y se fue con la chica de la familia Grant.
— Lucille por favor...
— ¡Lucas! — su amiga no tenía buena comunicación con los chicos cuando se trataba del romance, pero como buena hija de negocios, cuando tenía alguna otra meta le iba a la perfección. — ¡Lucas, mi amiga Lisa-
Lisa sello la boca de Lucilla antes de que esta continuase. Su amiga intento zafarse pero ya era tarde, Lucas venía en dirección a ellas.
—¿Ocurre algo? — el parecia en verdad confundido con todo aquello.
— No es nada. — dijo Lisa algo nerviosa. — Mi amiga está loca. Lo siento mucho señor.
Lucille se soltó y se alejó unos centímetros de su amiga para agregar. — Es que Lisa quería hablarte... — Lisa la miro algo sonrojada y luego miro al chico, que estaba tan rojo como el tomate.
—¿A mi? — El miro a Lisa y esta sonrío — ¿Me recordaste?
— No te he olvidado Lucas. — Lisa tragó saliva y el aclaró su garganta.
— Pensé que era así; la última vez en la panadería parecías no tener idea.
— Lo siento. Luces diferente. — Lucille los miraba sonriendo. — Temía equivocarme.
— Bueno si... Estoy preparándome para entrar en la academia militar. — Si solo estaba en preparaciones no podía tener más de dieciocho. — ¿Terminaste la academia entonces? ¿te casarás?
— Si la he terminado. — Lisa miro a Lucille y esta le guiñó un ojo. — La verdad, no.
— Es comprensible. Estas fiestas son para las mujeres desesperadas. — Lucas sonrío y pareció ser el mismo de antes.
— Por un momento pensé que habías madurado. — Lisa puso los ojos en blanco y el soltó un risa.
Lucille aclaró su garganta y agregó: — Sabes... Ella estaba tan avergonzada, pensó que podrías recordar lo del charco.
— ¡Eso no lo he olvidado! — El y Lucille comenzaron a reír fuerte y Lisa resopló, todo se había volteado en su contra. — Temia mencionarlo... La última vez no pareció hacerte gracia.
— No me causa gracia. — Le dijo Lisa y el se encogió de hombros.
— Feliz Cumpleaños. — Ella asintió y sonrío, el estiró su mano... Estaba invitándola a bailar.
Lisa odiaba bailar, pero esta vez tenía ganas de hacerlo. Así que aceptó.
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