sábado, 23 de marzo de 2019

Pensamientos de junio.

Y es que a veces me pregunto... ¿Porque no puedo dormir?
Mi cabeza se nubla, se llena de pensamientos incoherentes y siniestros.
Pensamientos que repudió, no los deseo aquí pero siguen apareciendo, acompañandome cada noche... haciendo que te imagine en la peor de las situaciones, y es que mi vida sin ti... No sería vivir.

¿Porque ese dolor en el pecho?
Un dolor desconocido, nada doloroso, pero persistente en cada lágrima. Siento un vacío, lo que sea que lo origina se hunde y desaparece, me hace sentir pesada, no me deja levantarme, ponerme de pie para hacer lo humano... Aquí permanezca imaginando, sin poder dormir ni despertar... ¿será esa la razón por la que lloro sin darme cuenta? Salen lágrimas, bajan, y quizás a mitad del llanto es que me pregunto ¿por qué estoy llorando? Y paso así durante un rato, llorando y tratando de buscarle una razón al dolor.

Pero no hay razón.

No duermo por pensamientos que vienen sin ninguna razón.
El dolor no le encuentro ninguna razón.
Mis lágrimas, simplemente aparecen, sin dejarme motivo.
Pero no es felicidad, no es profunda tristeza...

Últimamente lo relaciono con el vacío, el vacío de tu presencia.
El vacío de mi ser perdido.
De mis sueños.
Mis metas.

No están, se han ido.

Si lloro mientras te escribo... ¿He encontrado la razón entonces?

Te extraño mucho, no te lo digo pero lo siento... Creo que eso es lo que estoy sintiendo.
Aún después de casi un año no me acostumbro a haberlo perdido todo. 

No me encuentro y me pierdo en ideas que nunca cumplo, nunca cumplo porwue permanezca en una cama tendida, llorando y sufriendo, lametandome el no haber hecho todo lo planeado para el dia anterior pero sin animos de continuar lo que deseo para hoy...

Y así pasan mis días...
¿Y así pasaré mi vida?
¿Es vida esto?
¿para qué vivir?

Preguntas y más preguntas, tontas, sin sentido, que me hacen avergonzarme de mi misma, de lo que me he convertido.

Es un gozo recordarme, recordarte, la felicidad, todo era felicidad, lloraba quizás una vez al año, lloraba más que todo de alegría, por mirar una película, por sentirte conmigo latente en cualquier aventura, lloraba de frustración... Pero nunca lloraba así, sin motivo, un llanto vacío, un llanto triste y abandonado, que va vagando en las mejillas sin conocer su inicio ni su rumbo.

Era un gozo tenerte mi vida.
Era un gozo vivirte.
Era un gozo la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario